El conde de Gaviria, último noble del León antiguo, muere a los 93 años
Francisco de Cadenas y Allende será enterrado este miércoles en la ciudad tras la misa de funeral que se celebrará en la iglesia de San Marcelo, a las 16.30 horas

Francisco de Cadenas y Allende, tercer conde de Gaviria.
El último noble que se retiró del casco histórico se entierra este miércoles en León. Con Francisco de Cadenas Allende, tercer conde de Gaviria, miembro de la Real Asociación de Hidalgos de España, se rompe el lazo que ataba a la casa con la ciudad en la que su tatarabuelo, Pedro Gaztañaga y Ayesta, recibió el título concedido por Carlos V por su contribución en el levantamiento contra los franceses, en 1808. Aunque residente en Madrid desde el siglo pasado, su herencia le devolverá a los 93 años, tras la misa de funeral que se celebra en la iglesia de San Marcelo, a las 16.30 horas, a la tierra en la que se crió y a la que retornaba con frecuencia para no perder las huellas.
Los rastros quedan visibles en el patrimonio de León. En la calle Conde Luna, junto a la iglesia de Palat del Rey, se alza el palacio de Gaviria en el que vivió su infancia Francisco de Cadenas y Allende. Esas vivencias las plasmó el conde en algunos de los «Cuentos Leoneses» que escribió, como el que describe que en la casona solariega habitaba un fantasma que acudía cada noche a dormir en una de las habitaciones. No sabían quién era, ni qué quería. Para comprobar la autenticidad, un canónigo de la Catedral, Francisco Salado, acudió al inmueble, colocó un imperceptible hilo en la puerta sujeto con unas chinchetas y esperó. A la mañana siguiente, el testigo permanecía intacto, pero la cama mostraba que alguien había dormido allí.
La casa la fundó su tatarabuelo. Pedro Gaztañaga y Ayesta, nació en Guipuzcoa, pero arraigó en León muy joven, llegado al cobijo de un tío canónigo de la Catedral. Se avecindó en la ciudad, se casó en 1800 con la leonesa Mari Cruz Vallejo Villalón y, durante la francesada, se significó a favor del rey. «Cuando la población de León se levantó, fue uno de los que intervino en aquel levantamiento. Facilitó la fuga del oficial Bermúdez de Castro, que tenían retenido los franceses en León. Además, ayudó a los carlistas introduciendo un cargamento de fusiles desde Portugal», como recordaba el noble en un reportaje publicado por el El Mundo en 2011, en el que describía que su antepasado fue «procurador general del Ayuntamiento de León en 1808 y después fue nombrado procurador general de la Junta de León».

Iamagen del palacio de Gaviria, casa de la familia del conde
Sus servicios los premió el pretendiente Carlos María Isidro de Borbón en 1837. Pero el título estuvo silenciado durante años por su herencia carlista. No habría un segundo conde de Gaviria hasta que en 1958, tras reconocer oficialmente el título del Reino el gobierno franquista, Francisco Cadenas y Vicent reclamó el rango de hidalguía.
El blasón lució en el palacio de la calle del Conde Luna, donde vivía la familia, aunque la casona quedó ardió en 1943. «No quedaron más que las cuatro paredes y el solar. Mientras se reedificó, mis padres, mis hermanos y yo vivimos en la casa de Arriola, al final de Ordoño II, junto a Guzmán», rememoraba Francisco Cadenas Allende, quien se convirtió en conde en 1973. Diez años después, tras la muerte de su madre, Elvira Allende Bofill, la familia decidió vender el inmueble en el que luego se ubicaría la sede del Colegio de Artquitectos de León.
Para entonces ya había ingresado en la Real Asociación de Hidalgos de España, creada por su padre y su tío. En esta institución, que agrupa a más de 2.200 nobles, ocupó los cargos de secretario de Comisiones y Tesorero General del Patronato de la Casa Solar del Santo Duque de Gandía, antes de que la junta directiva le eligiera presidente en 2016. Erudito de la nobleza y la hidalguía, amante de la historia, en especial la del Viejo Reino de León, vivió con discreción para atender a las «obligaciones de carácter moral» que le había legado su padre junto al título.