Diario de León

El Gobierno oscurece la carretera con más tráfico en León y el enlace a la A-66

No considera suficiente la circulación en la zona para abrir la iluminación artificial

Editorial: 'Desprecio al riesgo de un nudo vial clave'

Carretera N-120, a primera hora de la noche de ayer

Carretera N-120, a primera hora de la noche de ayerRAMIRO

Publicado por
L. Urdiales
León

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El Gobierno no parece dispuesto a solucionar la carencia; en el pasillo troncal de la N-120 y su enlace con la A-66 se hace de noche cuando cae la luz del día. No queda otra luz que la que generan los vehículos de los propios usuarios, y la luz del faro que los guía por el tramo interurbano más concurrido como si circularon por una carretera desierta. 

El Gobierno no tiene intención de corregir esta anomalía, que reclamó el PP hace ya más de cuatro años. Todo suma en el corredor central de León; las luminarias apagadas, la tensión de los vehículos pesados, la línea continua, los radares; los cruces limpios como en las carreteras africanas. Pero en el corredor central de León, la caída de la noche no es más que otro detalle de abandono añadido a la estructura central de las comunicaciones por carretera de la provincia leonesa.

La instalación de la iluminación de la N-120 y su tronco y los aledaños de ramales y acceso a la asturleonesa y la Vía de la Plata no está en funcionamiento por el único motivo de que no cumple con los criterios establecidos en la norma que alumbra sobre las condiciones de iluminación de carreteras a cielo abierto. Eso mismo le explicó el Gobierno en sede parlamentaria la última vez que se interesó el asunto desde la bancada de la oposición. Hay criterios que pesan de distinta forma según la balanza y la vara de medir; ese nudo de comunicaciones es para el Gobierno no más que una carretera convencional multicarril, que no alcanza el umbral mínimo exigido para dar luz artificial, que depende de un mapa de tráfico del año 2019 y una IMD diaria poco relevante, al criterio de los técnicos que redactaron el documento. 

Opusieron entonces 16.721 vehículos por la N-120 antes del enlace con la autovía, y 10.231 tras superar ese entronque con la AP-66, que no resultan suficientes a ojos del gobierno socialista para justificar el encendido de la iluminación nocturna. No se hace alusión a que parte del trazado que necesita foco está antes de que se abra el ramal de salida a las autopistas y a los enlaces a las vías de alta capacidad. 

El criterio que se aplica a la cuantía pone en solfa la iluminación que se presta a un tramo de la ronda sur que no alcanza ni de cerca las cifras de tránsito de esa conexión que abrocha la N-120 a las vías de alta capacidad que rodean León por el noroeste, a falta de circunvalación por ese lado del perímetro. Con el Gobierno distante, se suceden las quejas de los usuarios del vial frente a la realidad de la oscuridad, difícil de disimular para quienes transitan por este trecho, con picos de circulación altísimos en horas nocturnas, que coinciden con los cambios de turno en el polígono de Villadangos, además del tráfico recurrente de mercancías con afluente a este enclave industrial. Más agudo el efecto de la falta de luz cuando se acometen obras de reasfaltado y remiendo de algunos ramales, y el piso del vial pasa de oscuro a negro intenso. 

Las mismas quejas de los usuarios se parapetan detrás de los datos más actuales de tráfico en la zona, en la que hay referencias de más de 20.000 vehículos al día, con pico que pueden alcanzar los 25.000 según se recoge en la lista recopilada por el historial de los organismos que controlan la circulación a lo largo de los últimos doce años; y con especial incremento en los últimos ejercicios por efecto directo de la mayor demanda de actividad en el polígono del alto páramo. 

La última explicación del Gobierno sobre el apagón de las luminarias de en este punto clave para la movilidad en León alienta una disparidad de criterios en la normativa, como se puede comprobar a pocos metros de distancia de este emplazamiento; en un pasillo paralelo iluminado con rigor en el acceso a la autopista de peaje, y a pesar de la densidad media de este soporte está hasta cuatro o cinco veces por detrás de la vía convencional. Las luces no se encienden porque no se acciona el interruptor. Y la carretera más concurrida de León es noche cerrada. 

Y así, desde hace el tiempo suficiente como para creer que el Gobierno no cederá a la demanda de los usuarios para ganar seguridad en este tramo que es clave para el filtro del tráfico en el corredor central de la provincia leonesa. La luz se une al vallado que se encuentran los conductores en la peregrinación habitual en la plataforma: radares, líneas continuas y saturación permanente.

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