La Facultad de Educación insiste en «un filtro» para detectar la vocación
- La decana leonesa defiende la propuesta de sus homólogos para hacer una prueba de acceso
- La demanda de este cambio en el acceso busca poner en valor el grado
La Facultad de Educación está ubicada en la parte alta del Campus de Vegazana.
Una prueba, «un filtro» que detecte a los estudiantes que realmente tienen vocación por ser docentes es una de las reclamaciones que plantean los decanos para evitar que los grados de Primaria o Infantil se conviertan «en un cajón de sastre» donde entran aquellos que tan sólo quieren un título universitario pero que no quieren ejercer como maestros. En la Universidad de León, Educación cuenta actualmente con más de 1.200 alumnos y es la tercera facultad con más número de estudiantes, tras Ingenierías y Económicas.
La decana de la Facultad de Educación de la Universidad de León, Lourdes Gutiérrez Provecho, respalda esta propuesta se llevará a mediados de noviembre para su aprobación en la Conferencia de Decanos de las Facultades de Educación. El planteamiento, en el que los decanos insisten desde hace unos años, es en la de imponer una prueba específica para acceder a la carrera de Magisterio en el que se detecten «actitudes, valores y vocación» del alumnado para ejercer esta profesión. «Los decanos pedimos una selección de los que realmente quieren ser maestros, de los que tienen vocación, empatía, los que saben enseñar», señala Lourdes Gutiérrez Provecho, quien explica que, además, el objetivo es poner en valor estos títulos.
El Libro Blanco que han elaborado los decanos de toda España de cara a la reforma de la carrera de Magisterio incluye esta prueba de acceso para, como dice la decana leonesa, el alumnado que acceda cuente con cualidades como «empatía, capacidad de trabajar en equipo, habilidades comunicativas, capacidad de pensamiento crítico o facilidad para establecer relaciones interpersonales». «Las pruebas cognitivas ya se saben porque el alumno que accede a la universidad acaba de superar la Ebau, se trataría de conocer las actitudes, los valores y la vocación», precisa la decana leonesa.
En el documento, al que ha tenido acceso Efe, se explica que podrían tratarse de pruebas de acceso o entrevistas complementarias a los alumnos que aspiran a entrar a las facultades de Educación y que, además, podrían aportar cartas de presentación, videos personales o análisis de experiencias previas para acreditar la motivación por estos estudios. En Cataluña, como explica la decana leonesa, ya se está llevando a cabo esta selección que «exigirá una implicación tanto del rectorado como del profesorado, que tendrán que asumir las pruebas».
El borrador del Libro Blanco con la propuesta de los decanos españoles está aún abierto a cambios que dependerán de las aportaciones que está realizando Educación y los sindicatos de la enseñanza no universitaria en el marco del nuevo estatuto del docente.
Actualmente, el grado de Educación tiene caracter profesionalizante, es decir, que al terminar los cuatro años en la universidad, el alumno puede ejercer sin tener que realizar un máster, como en el caso, por ejemplo, de los abogados. Los decanos proponen que el título se extienda a cincos años con un máster, aunque seguiría permitiendo ejercer la docencia al finalizar el cuarto curso y el Trabajo de Fin de Grado, que proponen que esté muy vinculado a las prácticas.»Todo el alumnado podría acceder a la profesión docente tras cursar el grado, con la posibilidad de optar posteriormente por una especialización que ampliase sus oportunidades profesionales, tanto en el acceso a la función pública como en otras funciones educativas específicas», señalan los decanos en el Libro Blanco, según recoge la agencia Efe.
Adaptar la enseñanza a los nuevos entornos
El objetivo de la carrera de Magisterio es que los futuros docentes de Primaria se adapten a los nuevos entornos educativos, vinculados con la digitalización, la diversidad o los cambios socioculturales, como apuntan los decanos en el borrador, para que dejen atrás la enseñanza más tradicional en favor de metodologías innovadoras, más activas y colaborativas, basadas en la evidencia y en las necesidades del alumnado.
Así, se hace hincapié para que las universidades refuercen la formación de distintos perfiles profesionales capaces de cubrir todas las necesidades formativas, tanto para la enseñanza de materias como en metodologías inclusivas o educación emocional y creen que deberían ampliarse las 5 menciones actuales con más carices digitales o ramas Stem.