Setas fuera de temporada: un experto micólogo alerta de que las lluvias han cambiado el calendario en Castilla y León
Las recientes lluvias han reactivado la campaña micológica en Castilla y León, adelantando la aparición de especies como la seta de cardo y el níscalo, y modificando el calendario habitual de recolección

La recolección de setas se reactiva en los montes gracias a las lluvias de octubre en Castilla y León.
La llegada de abundantes borrascas ha cambiado por completo el panorama de la campaña micológica en Castilla y León. Según los expertos, las lluvias podrían adelantar la aparición de especies clave y alterar el calendario habitual de setas.
¿Por qué la lluvia reescribe el calendario de la campaña micológica en Castilla y León?
El responsable del área de micología en el Centro de Servicios y Promoción Forestal de Castilla y León, José Miguel Altelarrea, confirmó que, tras la reciente oleada de borrascas, es «previsible que en unos diez días comience la campaña micológica de otoño». Hasta ahora, señala, «la producción es muy poco significativa en toda la Comunidad. En los inventarios realizados no se ha registrado producción.»
La lluvia no solo estabiliza el suelo y propicia la humedad necesaria para que fructifiquen las setas, sino que cuando llega tarde —como ha sucedido este año— puede alterar el ritmo habitual de especies que normalmente aparecen en fechas concretas. La primera en brotar podría ser la apreciada Pleurotus eryngii (conocida popularmente como "seta de cardo"), que típicamente surge cuando el terreno empieza a estar saturado de agua después de sequías prolongadas.
¿Qué hay de las especies más codiciadas como el boletus?
El boletus edulis, una de las joyas de la micología castellano‑leonesa, tiene tradicionalmente su pico de fructificación a finales de septiembre (alrededor de la festividad de San Miguel). En esta ocasión, sin embargo, Altelarrea advierte: «No nos atrevemos a decir si se podrán recolectar. Algunos años han brotado en diciembre, pero ya no es su tiempo».
Así pues, lo extraordinario del momento no es tanto que haya setas en noviembre, sino que una temporada que parecía casi perdida por la sequía vuelva a activarse gracias a la lluvia. El bosque, que hasta hace poco estaba seco y «prácticamente sin producción», según apunta el botánico José Manuel Velasco, miembro de la Federación de Asociaciones Micológicas de Castilla y León, ahora presenta condiciones que permiten albergar esperanzas: «En el medio rural se han seguido realizando pero en los bosques no se han podido recolectar las especies. Se prevé que la situación se revierta con las últimas lluvias».
Consejos expertos para recolectores y consumidores
Aunque la campaña esté despertando, se mantiene la clásica advertencia de prudencia. Desde la Federación micológica se recomienda consumir 250 gramos de setas a la semana y, sobre todo, solo aquellas especies que se conocen perfectamente. Ni la lluvia, ni la emoción de la aparición repentina deben llevarnos a descuidar la seguridad.
Un ejemplo ilustrativo es la seta popularmente llamada «de los enanitos» o «matamoscas» (Amanita muscaria), que Velasco trató en las Jornadas Micológicas de Navaleno. Esta especie, «llamativa y colorida», aparece en pinares, robledales y encinares, y aunque tradicionalmente se considera tóxica o alucinógena, existe documentación histórica de que, en contextos muy específicos y con cocción rigurosa seguida de eliminación del agua, ha sido utilizada. No obstante, sigue siendo una práctica de alto riesgo y no debe dejar lugar a confusiones.