II Foro Ancares
La excepción del «sentidiño» del Noroeste

La belleza de la frontera natural entre León y Galicia es de un valor extraordinario.
En estos tiempos en que la polarización se ha convertido en el denominador común de la política nacional e internacional, cobra más relevancia si cabe propiciar lugares de encuentro como el Foro Ancares, que celebra este año su segunda edición.
Intercambiar puntos de vista, no necesariamente coincidentes, resulta siempre enriquecedor, al tiempo que traslada a la sociedad un mensaje infrecuente en estos tiempos: que existe una forma de hacer política diferente. Tanto en Galicia como en Castilla y León demostramos cada día que la política y la gestión enfocada a las necesidades reales de las personas es no solo posible, sino necesaria. El Noroeste peninsular se ha convertido en una especie de excepción de sentidiño en el crispado panorama político nacional. Porque es lo que nos piden nuestras vecinas y vecinos y porque ese es el mandato expreso que hemos recibido en las urnas. Servir a las personas, olvidándonos del sesgo ideológico que con demasiada frecuencia contamina la gestión, es y será siempre la principal obligación de cualquier responsable público, aunque algunos se olviden de ello. Por eso estoy seguro de que serán los temas que más preocupen a los ciudadanos los que centren esta nueva edición del Foro, que en esta ocasión tenemos el honor de acoger en Lugo. Cuestiones que compartimos ambas regiones como el reto demográfico, las dificultades para atraer asentamientos industriales a los territorios del interior y las deficiencias crónicas en materia de comunicaciones son y serán una preocupación permanente para nuestros dos Gobiernos. De todo ello hablaremos en esta jornada, que también servirá para llevar a cabo nuestras reivindicaciones. Porque no debemos confundir el respeto y las buenas formas con la pleitesía. Galicia y Castilla y León sufrimos discriminaciones que debemos denunciar y continuaremos exigiendo que se corrijan, porque es de justicia. Es el caso de las mencionadas dificultades para asentar proyectos industriales potentes en las áreas de interior, realidad que en Lugo conocemos y padecemos especialmente porque la provincia ha sido castigada por el Gobierno central, excluyéndola del refuerzo de la planificación eléctrica. O los equipamientos ferroviarios insuficientes y obsoletos que dificultan la comunicación con el resto de la Península y con el mundo. Todo ello, cuando todavía están frescos en la memoria de muchos los problemas de conexión derivados de las deficiencias en las autonomías de conexión con la Meseta. Por no hablar de una política aeroportuaria claramente discriminatoria, que ahuyenta a las compañías aéreas y perjudica a la red periférica de aeropuertos. Necesitamos también que el Gobierno se involucre y se comprometa en la defensa ante Bruselas de que se mantenga la descentralización de los fondos de cohesión, especialmente después del fracaso que ha sido que el Ejecutivo central centralizase toda la ejecución de los fondos Next Generation. A todo ello se suma que llevemos ya varios años sin atisbo de Presupuestos Generales del Estado y que sigamos sin afrontar una reforma de la financiación autonómica imprescindible para que las Comunidades Autónomas contemos con los recursos necesarios para poder ofrecer los mejores servicios a nuestros ciudadanos. Un objetivo para el que seguimos trabajando cada día. El Gobierno gallego acaba de aprobar en tiempo y forma, por decimoséptimo año consecutivo, los presupuestos para 2026, en los que Lugo vuelve a ser la provincia gallega con mayor inversión per cápita. Seguimos comprometidos por lo tanto con el reequilibrio territorial y con nuestra hoja de ruta en la que nuestras prioridades son la sanidad, la educación, la vivienda y el ámbito social, al tiempo que continuamos también llevando a cabo rebajas fiscales. Fruto de ello, seguimos apuntalando medidas necesarias en el día a día, como duplicar la oferta de vivienda pública, aumentar los cribados sanitarios, ofrecer el calendario vacunal más completo del mundo o garantizar educación pública gratuita y de calidad desde el nacimiento hasta el fin de los estudios universitarios o de FP. Estamos poniendo las bases de la sociedad que está por venir y esto también incluye nuestra apuesta por la inmigración ordenada, de nuestra misma raíz cultural y ajustada a las necesidades de mano de obra de las empresas -la Estrategia Retorna-; al Plan de Investigación e Innovación, con la ciencia como base para el desarrollo socioeconómico; o la iniciativa estratégica de Aeroespacio, seguridad o defensa de Galicia, que tiene en el Polo de Rozas un referente principal. Afortunadamente, tanto en Castilla y León como en Galicia podemos dedicar el 100% de nuestro tiempo a gobernar, a diferencia de lo que sucede en otras latitudes. Son muchas las cosas que tenemos en común, más allá de la frontera administrativa que nos une más que nos separa. La Castilla y León Tierra de Sabor y la Galicia Calidade seguiremos aportando desde el Noroeste peninsular ese sentidiño que tanto necesita nuestro país.