Diario de León

El año fatal de la AP-66: barro, tráfico en fila india y límites a 50 cuestionan el peaje

Las reformas agitan la respuesta social al pago en la autopista asturleonesa doce meses después del argayo

Pasillo en la zona afectada por el argayo desde noviembre de 2024

Pasillo en la zona afectada por el argayo desde noviembre de 2024ANGELOPEZ; Ángelopez

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L. Urdiales
León

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La AP-66 acumula un año fatal para las perspectivas del negocio; circular entre León y Asturias por la vía de peaje termina por convertirse en un suplicio para usuario, que entre recortes de calzada y tramos extensos de doble sentido de la circulación ha comenzado a pensar demasiado en la oportunidad de pagar 15 euros apara superar tanta incidencia; cadena de obstáculos sin fin, en un sinfín que comenzó el 10 de noviembre de 2024, cuando se inició el año fatal de la asturleonesa, y un talud sepultó todo lo que encontró a su paso en el arrastre; biondas, mallas, calzadas, arcenes; no cabía una aguja en medio de la presión de la piedra y los límites del vial. Ese fue el punto de inflexión para la autopista de alta montaña, donde hasta entonces casi todo parecía controlado. El rosario de incidencias siguió con la reforma programada de los túneles, de los siete túneles, y un runrún social que ha prendido la mecha de la protesta en torno a la legalidad de la tarifa que se recauda por circular, daños colaterales de movimientos tectónicos administrativos que ponen en jaque la legalidad de la voracidad recaudatoria a partir de un alegato europeo sobre la prórroga de la concesión. Hasta este último año, la cuestión sobre la estructura se limitaba a la bonificación del peaje; desde este año fatal, el descontento queda marcado en las roderas de barro que marca el paso de los vehículos en el interior de los túneles, las limitaciones constantes de la velocidad, a máximas de 50, demasiado corrientes en un soporte en el que lo habitual es el 120 por hora.

La autopista AP-66 ha cambiado la costumbre de los conductores, que han comenzado a distinguir los tramos por el tamaño del conflicto que generan; balizas y conos, retenciones, y contenido en el parte de tráfico en los boletines informativos de radio; ahí se ha hecho célebre la referencia las galerías más próximas a Mallo de Luna. Pocos usuarios recurrentes del paso por las cabinas del peaje no saben distinguir y recitar de carrerilla Entrerregueras, Pando, Vegaviesga, Negrón, Oblanca, Cosera y Barrios, y a la inversa, si el recorrido se hace en sentido norte. Los 68 millones de euros de inversión a cargo de los fondos europeos de resiliencia también contribuyen a extender el conocimiento de parajes y geografía local. Se acabará el plan de los túneles y seguirá el embudo en el valle del río Huerna, en la larga pendiente, o rampa, según, que precede a Campomanes; la postilla del argayo, y sus 15 meses de obra para corregir un efecto letal para la autopista, que obligó a tener dos semanas cerrada la autopista hace un año. Se aplican ya obras con un coste fijado en 7,5 millones de euros, que se emplearán en despejar el escombro, asegurar la ladera, asentar bulones de 18 metros de largo y arriostrados mediante vigas de atado; así se levantarán como descansillos sobre 17 bancales, hasta elevar un talud de casi cien metros mientras se asienta el área con más de cien metros cúbicos. A la restauración del pasillo le queda casi un año por delante para sofocar el fuego del descontento que estos meses de zozobra han generado entre los usuarios que se plantean la razón por la que pagan para circular a 50 por hora.

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