Un mapa del tiempo para drones
El Grupo de Física de la Atmósfera de la ULE prepara una aplicación para las condiciones del vuelo

Uno de los investigadore toma nota de la operación antes del vuelo del dron. Detalle del dron que emplea el Grupo de Física de la Atmósfera.
Bajo la premisa de que en pocos años aviones y drones convivirán en el aire y teniendo en cuenta la importancia que están cobrando los vehículos aéreos no tripulados, tanto a nivel civil como militar, el Grupo de Física de la Atmósfera de la Universidad de León trabaja en el desarrollo de modelos de predicción meteorológica que permitan asegurar los vuelos de los drones, que precisan de unas características, como en el caso de la fuerza del viento, muy concretas para poder despegar y operar.
Los investigadores de la institución académica leonesa, bajo la dirección del catedrático de Física Aplicada José Luis Sánchez Gómez, están probando 20 modelos de predicción en el Centro de Supercomputación Nacional, el BSC de Barcelona, «para ver cómo funcionan en los diferentes climas de España», es decir, como explica Sánchez Gómez, el objetivo final es ver qué modelo funciona para cada una de las partes de la península, para después extender una aplicación que los pilotos podrán comprobar antes del despegue del dron. «Las predicciones servirán para que el piloto sepa si debe iniciar el vuelo o no y cuándo», precisa el investigador leonés.
El hecho de trabajar con el supercomputador de Barcelona agiliza los trámites aunque Sánchez Gómez ironiza que ahora «tardamos más tiempo en bajar los datos desde Barcelona que el supercomputador realizar los cálculos, ya que el fichero que de los resultados ocupa mucho», lo que retrasa la recepción de la información entre dos y tres horas, frente a la capacidad del BSC de «analizar 20 modelos en tan sólo hora y media».
Hipótesis fallida
«Hemos comprobado que los modelos que mejor funcionan en Galicia o en León no lo hacen en Cádiz», señala, pese a lo que en un principio pudiera parecer. «Cuando se fue a medir a Andalucía pensábamos que los modelos de Galicia iban a funcionar bien, pero fue un desastre; con el viento por debajo de los 1.200 metros «no hay nada extrapolable», comenta para explicar que, por este motivo, están analizando la zona oeste de España de norte a sur, desde Galicia hasta Andalucía. Por este motivo, están realizando diferentes pruebas en Castilla y León y Castilla-La Mancha y Extremadura y Andalucía —estructurando el oeste peninsular en una especie de parcelas—, y en cada uno de los territorios testean la 20 de modelos de predicción meteorológica que utilizan como referentes para poder determinar qué funciona mejor y en dónde.
«Tenemos dos líneas de predicción para facilitar los vuelos de los drones; para el trabajo aéreo necesitas saber el viento, por ejemplo entre otras cuestiones, y los intervalos. En la aplicación se informará de la altura a la que se puede volar y también cuáles serán las mejores horas para hacerlo», concreta el catedrático de Física Aplicada, para explicar que el proyecto surgió tras unas investigaciones en el Aeródromo de Rozas, donde Galicia ha concentrado todo el potencial de los RPAS o los UAV, otras de las designaciones que se emplean para nombrar los drones.
En Rozas, el Grupo de Física de la Atmósfera de la Universidad de León ganó el concurso para realizar diferentes modelos de predicción y fue una de las empresas que operan desde allí la que solicitó dar impulso a esta aplicación para respaldar los vuelos de los drones, «porque para planificar las operaciones es muy importante la meteorología», remarca, para incidir en que posteriormente se sumó otra empresa, la única que cuenta en España con un dron especializado en meteorología, «con sensores muy precisos», que emplean para las pruebas de la veintena de modelos que están testeando en los diferentes territorios del oeste.
Factores
Un modelo, en el ámbito de la meteorología, hace referencia al viento, la temperatura, las precipitaciones a lo largo del día, pero concretando cuál es la situación hora por hora. Sánchez Gómez incide en la importancia de estas predicciones para los pilotos de drones: «Salen a volar con los ojos cerrados, con el piloto operando desde un punto y el dron en otro; además, los drones cada vez son más profesionales y, por ejemplo, hay que tener en cuenta el daño que puede causar un dron de ocho o nueve kilos si se cae, es peligroso», señala. Todo ello, a mayores del coste que supone para los profesionales la pérdida del aparato.
«La aplicación estará lista en un par de años, pero queremos tener la seguridad de que los modelos funcionan», relata el investigador segoviano, para añadir que el siguiente paso será ver cómo se extrapolan los resultados en la zona oeste de España al resto de la península, por lo que está previsto que tras concluir esta primera fase, se desplacen hasta el valle del Ebro para ver los modelos que funcionan esta depresión.