El nuevo Conservatorio de León abrirá sus puertas al alumnado el próximo curso
La consejera visita la obra, pero no concreta si el traslado se hará en septiembre o más adelante

Primitivo González, José Miguel Sáez Carnicero, Rocío Lucas y Alberto Natal, durante la visita a las obras del Conservatorio.
El próximo curso, tras años de espera, los alumnos de música de León podrán estrenar el nuevo edificio del conservatorio que se levanta en el barrio de San Mamés , a l lado de las viviendas colaborativas y frente al centro de salud de La Palomera.
La consejera de Educación, Rocío Lucas, ha visitado las obras que comenzaron en 2021, ya tras varios retrasos y la fracasada idea de trasladarlo a los bajos del estadio de fútbol, y que estuvieron dos años paradas —entre 2023 y 2025— tras entrar en quiebra la primera constructora a la que se adjudicó.
Lucas apunta tras la visita que los alumnos comenzarán las clases en este ansiado centro el próximo curso, aunque no concreta exactamente cuándo será. «Se puede producir con el curso empezado, después de Navidad», explica la responsable autonómica de Educación, para concretar que desde que la nueva adjudicataria ha tomado las riendas de la obra «se han mejorado los plazos» y la construcción ya está al 80%, después de que la tomara, en marzo del año pasado al 40%.
«La obra está bastante avanzada y es una obra importante, será uno de los conservatorios más grandes de la comunidad, con 4.800 metros cuadrados», ha dicho la consejera de Educación, tras remarcar la «importancia» de la obra en la que se han invertido casi 10 millones de euros.
Durante la visita, Rocío Lucas estuvo acompañada del arquitecto que ha diseñado el edificio, Primitivo González, del director provincial de Educación, Alberto Natal, y el director general de Centros, Planificación y Ordenación Educativa, José Miguel Sáez Carnicero.
El nuevo edificio se levanta en una parcela de 8.725 metros cuadrados, aunque el edificio ocupará 4.244. Tendrá cabida para 600 alumnos, de los que 240 serán de enseñanza elemental y 360 de enseñanza profesional. El Conservatorio tendrá 48 aulas —siete de formación general, tres de música de cámara, 32 de enseñanza instrumental, una de contrabajo, una de percusión, una de violoncello, una de orquesta, una de coro y una de informática—, doce cabinas y un auditorio de 400 butacas que podrá utilizarse de forma independiente al resto del edificio. Las instalaciones las completarán la zona de administración y servicios comunes y contará con cafetería y biblioteca.
Un largo proceso
En 2007, la Consejería de Educación asumió las competencias de enseñanzas musicales. Las clases comenzaron a impartirse, tras un acuerdo con la administración provincial, en el edificio de la calle Santa Nonia, propiedad de la Diputación de León. La idea de un edificio propio se barajó y, de hecho, en 2008, el Ayuntamiento de León aprobó en pleno la cesión de una parcela para este objetivo, en la que finalmente se decidió que sería la ubicación del centro en 2017.
Fue en 2017 cuando comenzó el rosario de sucesos que han marcado las enseñanzas musicales en la capital leonesa. El anterior consejero de Educación, Fernando Rey, planteó entonces que las aulas se trasladasen a los bajos del Reino de León, algo que generó un fuerte rechazo social, que finalmente consiguió la construcción del nuevo edificio.
El proyecto actual también ha provocado entre la comunidad musical leonesa mayores exigencias a la administración autonómica, ya que alegan que existe una gran demanda de alumnos y que se el edificio se quedará pequeño muy pronto. Desde Valladolid siempre han incidido en que es el edificio que León necesita, ya que hay otros dos conservatorios en la provincia: Ponferrada y Astorga.
Tres años después, en julio de 2020, la Junta hizo público el presupuesto del edificio, que se valoró en 7,8 millones de euros y con la fecha del curso 2021/2022 en el horizonte para su apertura. Sin embargo, precisamente cuando estaba prevista su apertura fue cuando comenzaron las obras. En mayor de 2021 comenzó la ejecución, que contaba con un plazo de 20 meses. Pero en abril de 2023 las obras se pararo. Tuvo que pasar casi un año y medio para que volviera a licitarse, en octubre de 2024. Desde Valladolid incidieron en que los trámites obligaban a un nuevo proyecto para comprobar el estado de la ejecución, todo un proceso que se realizó por la vía ordinaria, es decir, no se le aplicó urgencia para acelerar el proceso. Con las obras paradas casi dos años, se adjudicó la obra a la empresa orensana, de nuevo con un plazo de ejecución de 20 meses para concluir la mitad que resta a la construcción y un presupuesto de 5,6 millones de euros. Rocío Lucas aprovechó el último día que permite la legislación para visitar y anunciar proyectos antes de la convocatoria de elecciones, ya que el lunes se disuelven las Cortes.