La N-120 aplica paliativos para lograr seguridad vial entre los baches
- La situación en el corredor León-Astorga empeora una semana después de los reventones
- Reducciones drásticas de los límites de velocidad

Limitaciones temporales de velocidad en la N-120
La seguridad vial en la N-120 se va a regir por la misma fórmula preventiva que se aplicó a finales de la pasada década para sortear el declive de la A-66. Ya está en marcha el episodio de reducción de los límites de velocidad, entre veinte y treinta kilómetros por debajo del máximo permitido, con el objetivo de enjugar los efectos de los baches; la pasada semana, se sucedieron reventones de ruedas y otras incidencias que terminaron por agotar la paciencia de los usuarios y requirieron de la intervención directa de la Guardia Civil para preservar la garantía mínima de seguridad vial. Esta secuencia del encuentro de los usuarios con los baches ya ha terminado en apertura de informes en talleres para la reparación de las averías causadas; la mayor parte, daños en ruedas y sistemas de amortiguación de los vehículos. A la par de las tormentas y lluvias, arrecia la plaga de baches de la carretera con más tráfico entre la red principal de la provincia leonesa. Los responsables de su gestión han elegido el parche a la situación en vez del parche sobre el bache, mientras se gana tiempo y margen para una actuación global de reparación del firme. Así que los tramos de la carretera que viene a articular y cohesionar la actividad económica y social por el corredor central de la provincia leonesa, ese parejo a la ruta jacobea, desbordan de señales de restricción de velocidad. El paliativo que se replica como situación de urgencia ante otros conflictos estructurales. Rebaja el límite permitido de velocidad ante el riesgo real para la conducción que implica el estado de un vial reventado, de forma literal como puede comprobar cualquier usuario que transite por esta zona. El estado de la N-120 no es una excepción ahora en el reflejo conjunto del estado que presenta la red de carreteras en la provincia, en todos los estamentos posibles de gestión y administración a distintos niveles; pero es una carretera que absorbe un tráfico que satura ala mayor parte de sus trayectos, especialmente con una densidad de circulación estimulada por la actividad febril que se mueve en torno al polígono de Villadangos, de los asentamientos industriales y logísticos del perímetro de Hospital de Órbigo, además del repertorio que afecta a la fluidez del enlace mayor en Astorga, con la propia capital maragata y la conexión a la arteria de mayor calibre de la A-6. La tregua de una jornada sin lluvia no vino más que a revelar los efectos de dos meses de temporal, que tienen sus daños más abultados en los remaches que durante el último verano remendaron el firme de la carretera. El añadido de este parte de incidencias agita la demanda de soluciones para el tráfico en la León-Astorga, bastión de esa N-120 que marca una diagonal de oportunidades en la provincia leonesa. Los daños y derivados seráin menores en el caso de aplicar desde 2018 el desvío de pesados a la autopista.