San Andrés del Rabanedo tienta a otro súper de 30 empleos frente al Ayuntamiento
Lupa sigue su expansión en el alfoz y retoma el proyecto de una tienda de 4,5 M€ en Azorín. El municipio vuelve al tablero de la inversión privada

Parcela sobre la que la cadena cántabra planea abrir un súper.
San Andrés del Rabanedo cotiza al alza en el sector retail. Y a pesar de las turbulencias administrativas, el municipio ha vuelto a tentar a otro gran supermercado. Se trata de la cadena cántabra Lupa, en plena fase de expansión por la provincia, que ha puesto sus ojos en una parcela de la avenida Azorín, justo frente al Ayuntamiento.
Ese enclave, de 5.430 metros cuadrados, ya vivió un amago de urbanización antes de que la pandemia congelase los planes y saliera de nuevo a la venta. Ahora, una nueva constructora retoma el pulso y ha presentado un estudio de detalle para dar encaje a una superficie comercial que promete sacudir el mapa del consumo en el centro de San Andrés, si se ajusta al planeamiento.
Si los vientos acompañan, la llegada de esta empresa no es una apuesta menor. El modelo de tienda que la firma despliega en León suele conllevar una inversión cercana a los 4,5 millones de euros para edificar una nave de 1.500 metros cuadrados, dotada con su correspondiente zona de aparcamiento para clientes, y con una treintena de empleos.
De hecho, la compañía cántabra está a punto de abrir también en el alfoz, en Villaobispo de las Regueras, un supermercado para el que logró un aluvión de 200 solicitudes de trabajo.
El «efecto llamada»
La «fiebre de los súper» es ya una realidad palpable en el municipio. El pasado mes de mayo, Mercadona estrenó su gran espacio de 1.800 metros cuadrados en la avenida de los Agustinos al trasladarse a un nuevo inmueble desde Párroco Pablo Díez. Su local tienta a Alimerka.
En el sector sub-23, las máquinas ya dan forma al nuevo supermercado de la firma gallega Gadis (2,47 M€) y a la gasolinera que completará el complejo.
El proyecto de Azorín, aunque en fase inicial, pretende regenerar un solar estratégico que llevaba años esperando un destino definitivo, lo que reforzaría el sector servicios en una zona de alta densidad peatonal y circulatoria.
Este dinamismo comercial corre en paralelo al despertar del ladrillo. San Andrés vuelve a «latir» con fuerza gracias a proyectos que suman 29 viviendas de ejecución inmediata y un horizonte ambicioso de hasta 200 pisos nuevos proyectados entre Azorín y Párroco Pablo Díez.
La inyección económica se completa con el músculo de Huevos León. La compañía invertirá 600.000 euros para ampliar sus instalaciones en Ferral del Bernesga, sumando casi 1.900 metros cuadrados a su centro logístico y de producción. Con la rehabilitación de Párroco Pablo Díez y la llegada de nuevos centros de ocio como el gimnasio BCP en Villabalter, San Andrés confirma que, cuando se trata de inversión privada, aún puede gozar de magnetismo.
La futura coexistencia de Lupa con la inminente apertura de Gadis en el sector sub-23 y la consolidación de otras enseñas ya presentes en el eje de Párroco Pablo Díez-Agustinos, sitúa a San Andrés como un campo de batalla de la alimentación.
Para los residentes, ese despliegue de súpers se traduce en una mejora directa de la oferta y en un incentivo para la rehabilitación de inmuebles próximos, ya que la presencia de una gran superficie de 1.500 metros cuadrados y aparcamiento propio suele actuar como catalizador para el pequeño comercio local y la hostelería del entorno, que se benefician del flujo constante de clientes.
La expansión de Lupa en León no es una declaración de intenciones, sino una realidad que ha desbordado cualquier expectativa laboral. Su futura apertura en Villaobispo se ha convertido en el termómetro del sector: decenas de solicitudes de empleo para una treintena de puestos, lo que confirma que la marca cántabra no solo trae productos, sino esperanza laboral inmediata. En San Andrés, el interés y la estrategia es idéntica.