La falta de red impide crecer a León al vetar iniciativas de más de 100 kw
El polígono de León se queda sin potencia para albergar planes de compañías grandes para crecer. León, excluida de los planes de inversión eléctrica del Gobierno central

La subestación de Vilecha alimenta el polígono de León, Onsonilla y Santovenia, pero está saturada.
La paradoja leonesa ha alcanzado su punto más crítico. Mientras la provincia se consolida como uno de los grandes «enchufes» de España por su producción de renovables, sus polígonos industriales se mueren de sed energética. El malestar entre los empresarios del polígono de León, Onzonilla y Santovenia por la falta de potencia se traduce en un centenar de proyectos industriales que han desistido de sus planes tras chocar con el «muro» de la red eléctrica nacional.
Y muchos de estos inversores se han ido «de forma silenciosa». Llegaron con el capital, el proyecto y la ilusión bajo el brazo, pero al realizar el estudio de electricidad —paso obligatorio antes de cualquier cimiento— recibieron la misma respuesta: no hay potencia disponible para los proyectos que requieren de 100 kilovatios en adelante, porque el sistema simplemente no autoriza el alta.
«Tú vas con un plan para habilitar una nave de 3.000 metros cuadrados que requiere 75 kw y te dan la autorización porque se gestiona a nivel provincial en León, pero si necesitas un millón de kw para algo de envergadura, se remite a Valladolid y no te la dan de paso porque no hay red de soporte», afirman.
La indignación empresarial se ha multiplicado al conocerse los detalles del nuevo plan de expansión de la red de transporte eléctrica nacional.
El Gobierno central ha diseñado una inversión ambiciosa de 7.000 M€ para desatascar nudos eléctricos y favorecer la industria pesada, pero CyL no figura entre las siete comunidades prioritarias para ese despliegue. Esta exclusión condena a León a una parálisis estructural.
Mientras otras regiones recibirán la «alfombra roja» eléctrica para grandes proyectos, aquí la subestación de Vilecha sigue saturada y la de Grulleros, con licencia pero sin construir.
«Es discriminación de manual», señalan fuentes del polígono. «A nadie se le ocurre que cuando vas a arriesgar miles de euros para poner en marcha un proyecto que genera empleo y riqueza te digan que no te dan la luz; es como si no puedes conectar al alcantarillado o al agua, que son servicios básicos», explican.
Esta barrera eléctrica deja en una posición de impotencia a los ayuntamientos de la zona. Tanto Onzonilla como León y Santovenia han puesto todas las facilidades urbanísticas y fiscales para atraer negocio, pero se encuentran con que el crecimiento de su suelo industrial está «cortocircuitado» por una infraestructura estatal que no llega. El resultado es una pérdida irreparable de empleo y futuro que se escapa hacia otras provincias que sí han entrado en los planes de expansión del Ejecutivo.
La provincia, condenada a una parálisis estructural al no beneficiarse de 7.000 M€
León está condenada a una parálisis estructural que no solo afectará a la expansión de las industrias y nuevos proyectos, sino al crecimiento residencial, al quedarse fuera de la planificación eléctrica a 2030 (con revisiones este 2026) del Gobierno de España, que busca liberar capacidad para la industria. El asunto no es baladí, porque el 83,4% de los nudos del país están saturados, pero el plan estatal prioriza zonas con «nudos de demanda» específicos, y CyL queda fuera con 34 proyectos estratégicos (que supondrían 12.500 millones de inversión) rechazados por el Ministerio.
León y el conjunto de la comunidad lideran la generación renovable (el 92,8% de lo que produce es verde), pero la red no está preparada para «devolver» esa energía a sus propios polígonos. La crisis energética en el área metropolitana de León ha mutado en un problema mucho más profundo que el precio de la factura: ahora es una cuestión de «capacidad de enchufe». El alcalde de Onzonilla, Diego Lorenzana, advierte de ese colapso estructural que amenaza con desertizar el crecimiento industrial de la zona tras constatar como un centenar de proyectos de apertura o ampliación recibieron el «no» por respuesta. Sin potencia, simplemente, no hay luz verde para el futuro. La parálisis golpea con especial dureza al polígono industrial de León, Onzonilla y Santovenia.
Allí, una veintena de empresas —punteras en los sectores logístico, textil y de alimentación— permanecen coartadas por la denegación de potencia. «No es falta de suelo ni trabas urbanísticas; es que la red no tiene capacidad disponible», denuncia Lorenzana. Un freno de mano que, advierte el regidor, ya está saltando de las naves a las viviendas, como ha ocurrido en La Lastra. Para el regidor, la comparación con otros polos de desarrollo es sangrante. Mientras en Madrid, o Barcelona la infraestructura ha ido acompasada a la industria, en León el discurso del Reto Demográfico se estrella contra la realidad del polígono.
«Las inversiones ya no se distribuyen por la calidad del proyecto, sino por la capacidad de conexión. Se nos pide fijar población mientras nos atan una mano a la espalda», subraya.
La lista negra de los proyectos empresariales que no fueron
Se estima que en el último año, la «barrera de los 100 kw» ha provocado la fuga de inversiones en sectores clave como el agroalimentario, el textil y la logística avanzada. Muchos de estos promotores ni siquiera llegan a presentar la licencia de obra: desaparecen en cuanto el estudio eléctrico confirma que la red está colapsada. León produce energía para media España, pero en sus propios polígonos, el progreso está a oscuras.