Las nuevas obras de la plaza Mayor de León darán lustre al fin a las fachadas y los soportales
- La intervención se hará tramo por tramo y se rematará después con la rehabilitación del edificio Mirador
- Los trabajos tendrán una factura de 586.232,19 € y serán ejecutados por la empresa Decolesa

El camión de Decolesa, ayer, junto a las estructuras previstas para el andamiaje.
Sólo había una oferta, pero sobra con esa. El Ayuntamiento de León adjudicará a Decolesa con una factura de 586.232,19 euros el contrato de las obras de rehabilitación de las fachadas y los soportales de la plaza Mayor. La constructora leonesa, cuyo camión ya apareció este lunes en el flanco sureste, donde ya descansan las estructuras del andamiaje, se hará cargo en los próximos días de la segunda fase del plan integral con el que se quiere poner en valor el conjunto arquitectónico.
La adjudicación da pie para continuar con la estrategia que ya tuvo su primera paso con la reurbanización del pavimento de la plaza Mayor. Medio año después de que se entregaran estos trabajos, con un retraso de cinco meses sobre la planificación original y una factura de 1,9 millones, el Ayuntamiento de León amplía el foco para «resolver las patologías de los soportales y fachadas, acondicionarlos para su uso cultural y turístico, y reforzar su puesta en valor y relevancia dentro del conjunto histórico de la ciudad antigua de León al que pertenecen».
Quedará después por ejecutar la rehabilitación del viejo consistorio, conocido como Edificio Mirador o de la Gota de Leche, que cuenta con una factura de 1.246.120 euros, el 75% de los cuales se sufragan con fondos estatales, como sucedió con la reurbanización del pavimento. Pero antes, el gobierno municipal de José Antonio Diez impulsa la intervención en la que, previo permiso de los propietarios, se actuará «tramo por tramo» para centrarse en «los tres elementos principales: la piedra, los acabados de mortero de las fachadas y la cerrajería de los balcones». «Más allá de esto, únicamente se realizarán arreglos puntuales en los aleros», como se cita en el proyecto, en el que se incide en que «el nivel de intervención requerido dependerá del estado de conservación de cada elemento», e irá desde «una limpieza somera hasta incluso la sustitución».
El proyecto se centrará en la limpieza de la piedra, el arreglo de los morteros de las fachadas y el adecentamiento de los balcones
El documento recoge que «se limpiarán todas las fábricas pétreas de las arquerías de planta baja y los pocos elementos existentes, impostas y recercados de huecos, en plantas primera y segunda», además de que se eliminarán «todos los elementos espurios, todos los ganchos y herrajes obsoletos, y los pequeños cables entre balcones».
En el caso de los morteros, «si se encuentran en buen estado, se limpiarán para eliminar suciedad y grasas», mientras que, «si presentan fisuras o bolsas que comprometen su estabilidad y/o adherencia», se arreglarán y se revocarán «con terminación en liso». En los balcones se intervendrá en «los solados y las pletinas de los forjados» y se sustituirán las partes dañadas.

Apenas seis meses después de estrenarse, ya se parchea la obra del pavimento.