Parchean la casona de Dámaso Merino para reabrir la calle este viernes en plena Semana Santa de León

- Los propietarios asumen las obras de urgencia después de años de abandono
- El inmueble, con más de 400 años, suma informes desde 2011 a la espera de poder justificar su derribo

Los trabajos este miércoles avanzaban para cerrar el esquinazo hasta la cubierta.ramiro

León

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No se llegó a caer a la primera, el 23 de abril de 2011, cuando se derrumbó el flanco oeste de la edificación hasta tapar la calle. Ni tampoco se ha venido abajo por completo esta última vez, el pasado 14 de marzo, cuando el esquinazo este colapsó y parte de la fachada acabó hecha cascotes sobre el pavimento. Entonces, como ahora, los propietarios de la casona solariega de Damaso Merino, que acumula más de 400 años de historia, intentaron salvar el expediente con un parche que, pasado el tiempo, se ha demostrado insuficiente. Se vació el interior, se estabilizó un poco la fachada y la cubierta y listo. Más o menos como se pretende en esta ocasión, con la nueva intervención de urgencia que se acelera estos días con la intención de que, como tarde el viernes, pueda reabrirse la arteria del casco antiguo.

La decisión dependerá del informe municipal. Los técnicos deben revisar los trabajos que se han ejecutado con ajuste a la declaración responsable presentada por los propietarios. La intervención se limita a levantar todo el esquinazo con ladrillo, unido como un pegote a la fachada de tapial, recubierta con mortero, de la edificación original, datada entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Con este recurso se quiere cerrar la herida abierta por el colapso de los materiales que, hace dos sábados, causaron una nueva situación de peligro en el entorno de una de las calles más concurridas del casco histórico, Cervantes.

La obra, a la que le queda apenas rematar la unión de la fachada con el tejado, mientras por dentro se apuntala la zona este de la cubierta que da techo al segundo piso, no pasa de un recurso para justificar ante el Ayuntamiento de León. El consistorio acumula sucesivos informes en los que se reseña que «los propietarios del inmueble han incumplido su deber urbanístico de conservar el mismo en condiciones de seguridad, salubridad, ornato público, accesibilidad y habitabilidad, ejecutando los trabajos y obras necesarias para mantener en todo momento dichas condiciones o para reponerlas si se hubieran perdido o deteriorado», como advertía el Procurador del Común apenas 10 días antes del último derrumbe.

El Procurador del Común reclama al Ayuntamiento que ejecute los trabajos de forma subsidiaria y se los cobre a los dueños

En la resolución, el organismo reclamaba al Ayuntamiento de León que, «previa tramitación del correspondiente procedimiento», procediera a «la ejecución subsidiaria de las labores de conservación y cuantas resulten necesarias conforme a lo previsto legalmente». Ahora, los técnicos deben avanzar en el expediente en el que se valorará incluso la declaración de ruina. No se puede tirar por el momento, dado que tiene un nivel de protección II, que obliga a «la conservación y el mantenimiento de las fachadas exteriores, así como aquellos elementos internos en buen estado estructural que presenten interés arquitectónico o espacial». Salvo que se justifique la necesidad por su deterioro o que, antes, se caiga a la tercera.

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