Diario de León

El detalle de la Semana Santa de León que hace llorar a los turistas y que casi nadie conoce

La Ronda de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno convierte la calle leonesa en un lugar sobrecogedor que emociona a todos en Semana Santa 

Nuestro Padre Jesús Nazareno

Nuestro Padre Jesús NazarenoFernándo Otero

Antonio Bret
Publicado por

Creado:

Actualizado:

La Semana Santa de León, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional en 2002, transforma las calles en un escenario cuya devoción sobria y emotiva contrasta con los miles de turistas que cada año la visitan. Entre sus procesiones, hay un ritual secreto que llega a emocionar hasta la lágrima a visitantes estupefactos: la Ronda de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno.

La Ronda: el despertar místico de la madrugada leonesa

Llega la madrugada del Jueves Santo al Viernes Santo. Alrededor de las 3.00 de la mañana. Un hermano nazareno inicia la Ronda tocando una esquila oxidada mientras, con paso firme, recorre el casco histórico leonés. Acompañado de clarín y tambor, exhala insistentemente: ¡Levantaos, hermanitos de Jesús, que ya es hora!, convocando a los papones para la Procesión de los Pasos.

La sentencia rompe el silencio de la madrugada, acompañado por el eco metálico, quedo y lastimero de la pequeña campana. El aire queda impregnado por el incienso y el misterio. Los turistas más madrugadores se unen a los locales que ya conocen la historia. Anonadados, se unen al cortejo de nazarenos encapuchados. 

Hay quien lo describe con un nudo en la garganta, vislumbrando cómo la ciudad despierta a una hora que no es natural, con los balcones abriéndose de par en par y las velas encendidas. Reportan emociones intensas que golpean el pecho, y casi son incapaces de contener las lágrimas, afectados por el ambiente y el fervor colectivo.

El clímax: un encuentro que sobrecoge el alma

Esta particular ronda encuentra su cénit en la Procesión de los Pasos del Viernes Santo, con 13 pasos de maestros como Juan de Juani y Gregorio Fernández recorriendo León desde la capilla de Santa Nonia. El punto álgido es El Encuentro ante la catedral gótica: los braceros de Jesús Nazareno y San Juan se arrodillan exhaustos ante la Madre Dolorosa, meciéndose en un gesto de amor filial que no muere en el tiempo.

Visitantes foráneos, ajenos a todo esto, rompen en llanto al presenciar el casi sobrenatural esfuerzo físico y espiritual de los 16.000 papones leoneses. Testimonios virales destacan cómo el silencio, el incienso y las miradas entre los asistentes “llegan a traspasar el alma”, haciendo llorar incluso a las personas no creyentes.

Detalles ocultos que aumentan la emoción

Pocos saben que la esquila, esa campana pequeña que rompe el silencio de la madrugada junto a la letanía, evoca el último toque antes de la Pasión. Muchos turistas ignoran que los papones, con túnicas hasta los pies y capuchones igualadores, ‘pujan’ (empujan con el hombro) pasos centenarios en ‘raseo’ marcial (avanzan pegados al suelo). 

Aprovechamos para rendir homenaje a la legendaria Menchu Manzano, fallecida el año pasado y conocida popularmente como manola blanca, que recorría la calle vestida de blanco radiante, en contraste con el sobrio negro que recorría las calles.

León, en su Semana Santa, ofrece recogimiento austero e invita a la introspección para todos los locales y visitantes. Un lugar y una tradición para la reflexión y la comunión.

tracking