Diario de León

El Hotel Cortes de León se viste de andamios para alojar un proyecto educativo

El «gigante de cristal» de 8.000 m2 impartirá FP sanitaria y dispondrá de residencia. Tras quince años de abandono y expolio, las obras de reforma, valoradas en 1,5 M€, ya han comenzado

Los andamios cubren parte de la fachada del viejo hotel que reabrirá sus puertas el curso 2027-28.

Los andamios cubren parte de la fachada del viejo hotel que reabrirá sus puertas el curso 2027-28.ramiro

Pilar Infiesta
Villaquilambre

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El paisaje urbano en el límite entre León y Villaquilambre comienza a cambiar. Tras quince años de abandono y deterioro, el emblemático Hotel Cortes de León recuperará el pulso como acreditan los primeros andamios que ya cubren parte de su fachada, señal inequívoca de que las obras para su ambiciosa reconversión han comenzado oficialmente.

El proyecto, cuya cuantía se acerca al millón y medio de euros, busca devolver la vida a los 8.000 metros cuadrados del edificio. El objetivo es ambicioso: transformar las antiguas instalaciones de cuatro estrellas en un complejo dual que combinará la Formación Profesional (FP) de la rama sanitaria con una residencia de estudiantes moderna. La rehabilitación integral adaptará las ocho plantas del inmueble para dar cabida a aulas especializadas, laboratorios y zonas de estudio. Al mismo tiempo, las 111 habitaciones originales se rediseñarán para ofrecer alojamiento tanto a los alumnos del centro como a estudiantes del cercano Campus Universitario de Vegazana, según explican fuentes conocedoras del plan. El edificio recuperará así su valor estratégico tras años de vandalismo, convirtiéndose en una referencia para la formación de personal sanitario en la provincia.

Puestos y apertura

A pesar de la discreción de los promotores (un grupo educativo con sede en Madrid), el calendario está marcado. Según las previsiones, la apertura está prevista para el curso académico 2027-2028.

Se estima la creación de al menos 30 empleos directos una vez que el centro esté a pleno rendimiento. Con el apoyo del Ayuntamiento de Villaquilambre para agilizar los trámites, esta obra no solo rescata un edificio «fantasma» que languidecía desde 2011, sino que refuerza el sector educativo en el área metropolitana de León, convirtiendo lo que fue un hotel de lujo en una herramienta esencial para el futuro profesional de la provincia. Tras el cierre, sus bienes (cocinas, vajillas y mobiliario) fueron subastados por lotes, y sin vigilancia, el edificio sufrió un expolio masivo en 2013 y hasta un incendio provocado. También superó el laberinto económico de las manos de un banco catalán a diversos fondos inmobiliarios. Aunque en 2022 su precio de salida rozaba los 3 millones de euros, la operación final se ha cerrado por una cifra sensiblemente inferior debido al estado de ruina técnica en el que se encontraba.

Junto al campus y el hospital

El grupo inversor madrileño que ahora lidera el proyecto ha visto en esos 8.000 metros cuadrados y sus ocho plantas el espacio ideal para un modelo de negocio en auge: la Formación Profesional Sanitaria. Las plantas superiores, que un día alojaron a ejecutivos y turistas, se adaptarán ahora para albergar a la nueva generación de sanitarios, aprovechando su cercanía estratégica al Campus y al Hospital de León.

Con el vallado perimetral y los andamios ya instalados, el Cortes de León deja atrás su etapa de «hotel fantasma» para convertirse en un motor de empleo y educación.

Del esplendor y el expolio a la FP: crónica de su resurrección

El Hotel Cortes de León no solo recupera sus muros, sino que cierra una de las heridas urbanísticas más visibles del área metropolitana. Inaugurado en 1995 por un grupo de inversores gallegos, el hotel de la icónica cristalera azul en los Altos de Nava nació como un símbolo de modernidad. Durante años, fue el epicentro del lujo y el ocio en la zona, compartiendo protagonismo con la mítica discoteca Baroke, en una época en la que el sector hotelero y la noche leonesa vivían su máximo esplendor. Tras ser gestionado por el grupo burgalés Tudanca desde 2003, el hotel sucumbió a la crisis y cerró sus puertas en 2011. La degradación lo convirtió en un cascarón vacío.
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