La AP-66 entre León y Asturias marca récord de caja con 53 M€ entre el bosque de conos en la autopista
El peaje agita otro episodio de incidencias con topes a los túneles del Negrón y Los Barrios. Tras 19 meses de cortes y obras, los usuarios ven el nuevo estadio de reformas como una provocación

Secuencia de circulación en el inicio de semana entre Asturias y León.
La AP-66 eleva el reto; otra vuelta de tuerca en el alicatado que lleva a un año y siete meses en mitad del asfalto, la tarifa de la concesión y el viaje cómodo al que todo usuario aspira después de rascarse el bolsillo en la cabina de peaje.
Desde esta semana, y por tiempo inconcreto, el billete permite transitar en medio de un bosque de conos que lleva la fila india de los últimos meses a un límite insospechado, en la condición de gregarios que adoptan los automovilistas, los transportistas, mientras sortean el escenario improvisado de balizas que fuerzan las obras. Hay túneles cerrados a cal y canto en sentido León; así que la ventaja de la circulación holgada en doble carril se disuelve en el doble sentido por plataforma; como por el puerto, pero en la canalización de la asturleonesa, constreñida hasta agotar la paciencia de los clientes.
El panorama no es halagüeño: desde esta semana, el Negrón replica el concepto de la etapa de desarrollo, antes de doblarse en la década de los noventa; corte total en sentido León; en junio, carril alternativo en ambos sentidos; desde finales de junio, corte total en sentido Asturias; en Los Barrios, la misma hoja de intervención. Más conos, más balizas, más ginkana en esta escalada que aprieta la soga ante la demanda de los paganos que cada día cruzan bajo el arco de las cabinas de La Magdalena, las iniciativas políticas para acabar con un peaje que hasta Europa cuestiona por anacrónico, la batalla legal y el pleito de consumidores por lograr que se rebajen las tasas, al menos hasta la equivalencia que aconseja el agravio por las obras. En total, se suman 19 meses continuos de incidencia de tráfico en la AP-66, el peaje entre León y Asturias que expone que el trato administrativo en el norte de España no es igual que en otros territorios del país.
A la acometida de ajuste en los túneles y otras estructuras clave que convierten a la autopista León-Asturias en vía de alta capacidad con las facultades enajenadas desde el pasado verano, se suma aquel desplome del otoño de 2024 que obligó al corte total de la vía hasta su reapertura con un estrecho que aún no se ha solucionado. El derrumbe es una brecha, igual que los cortes puntuales entre el lunes y el mediodía de los viernes. La presión no es de doble sentido.
Coinciden con el récord de recaudación, con 53 millones en caja que, según detalló en una de sus últimas ediciones La Voz de Asturias, rompe techos de previsiones; también de indignación entre los colectivos profesionales y sectores económicos que dependen de la circulación por esta plataforma de pago que salva la cordillera por túneles taponados desde esta semana, tal y como pudieron comprobar ayer mismo quienes aún en estas condiciones eligen el valle del Luna para sortear la orografía más abrupta de la provincia. El grado de ejecución en la obra del derrumbe no llega al 20%.