La falta de vivienda asequible en León empuja a los compradores a recurrir a las subastas
Los procesos lanzados para conseguir pisos embargados a bajo coste suben un 15%. El interés por métodos alternativos para conseguir un hogar crece en los últimos años

Una vivienda a la venta a través de una inmobiliaria.
El problema de la vivienda es generalizado. La falta de oferta y el alto precio, cuestiones que van de la mano, para la compra —también para el alquiler—, abre nuevas alternativas para adquirir por un importe más económico una vivienda. Una de ellas son las subastas judiciales, un complejo proceso que para muchos resulta, cada vez más, rentable. Pisos embargados que se convierten en atractivos y cuyo interés parece ir en aumento teniendo en cuenta que el precio medio del metro cuadrado en León se sitúa ya en 1.878 euros el metro cuadrado, lo que supone un incremento respecto a hace un año de casi un 20%, según los portales inmobiliarios.
El proceso de la subastas judiciales ha aumentado en León a tenor de los datos. Tanto es así que los procesos con puja se han incrementado en los últimos años más de un 15% en la provincia de León, según las últimas estadísticas del Consejo General del Poder Judicial.
De las 180 subastas que se realizaron en el último balance anual cerrado, el 60% recibieron pujas, frente a 44,1% de 2021. El gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana de León, Miguel Ángel Sánchez, explica que cada vez se buscan más «otras alternativas» diferentes a los procesos de compra-venta tradicionales, entre los que entran también los procesos de subastas, que aunque no es una opción sencilla se postula «como interesante» para conseguir una vivienda porque ahora mismo «no hay, ni para compra ni para alquiler, es un problema evidente que precisa de remedio, porque hace falta alquiler asequible».
Desde 2016 las subastas judiciales se celebran de forma telemática, lo que diluyó el papel de los subasteros que apostaban por los chollos tras la crisis inmobiliaria. Ahora, el proceso se centra en presentar una puja que se convierta en la mejor, teniendo en cuenta que todas son anónimas y secretas. Tal es el problema que «muchas veces se apuesta por viviendas que están okupadas porque son más baratas».
En este sentido, Sánchez concreta que en estos casos «el comprador tienen que ocuparse de echar al okupa o de negociar». «Se es más rápido, a veces se consigue con la negociación, porque es más práctica, ofrecer una cantidad antes de ir al juzgado», señala el gerente de la Cámara de la Propiedad Urbana de León, tras explicar que muchos de estos pisos okupados son de los bancos, tras ser embargados y que aún no han salido a subasta. «Es una fórmula arriesgada, porque tiene que ser a un precio muy ventajosos y a veces no se puede visitar o lleva cargos», añade Sánchez, en relación tanto a las subastas judiciales como la compra de viviendas okupadas, pero que, al final, «la gente busca oportunidades», precisa Miguel Ángel Sánchez, en relación a las dificultades para adquirir una vivienda, que sobre todo, deja fuera de toda opción a los más jóvenes.