Los trabajadores leoneses, a la cabeza en España por alargar las bajas laborales
En la provincia, las incapacidades temporales se alargan casi el doble que la media nacional
Un trabajador de la construcción encaramado a una grúa.
Más de 80 días. Esta es la duración media de las bajas laborales que se cogen los trabajadores de la provincia de León. En concreto, 80,74 días, lo que los pone en los primeros puestos del ránking nacional y sólo por detrás de los lucenses, que las estiran hasta los 87,46 días. En los primeros meses del año, según los datos de la Seguridad Social, se han iniciado en las empresas leonesas 8.250 procesos en los que los empleados han iniciado una baja, lo que se traduce en que más de 23 de cada millar de trabajadores se ha ausentado de su puesto de trabajo por una enfermedad o por un accidente.
Con esa cifra de 80 días, los leoneses casi doblan la media de las bajas a nivel nacional, que se sitúa por debajo de los 42 días. En el opuesto a los trabajadores de León y Lugo, los navarros y los barceloneses, que en ningún caso llegan a los 30 días sin ir a trabajar. Una situación que desde las patronales ligan al envejecimiento de la población, a la reducción de la población activa y las limitaciones del sistema sanitario, que en muchos casos alargan los procesos de recuperación de los empleados.
Según los últimos datos, en la provincia de León hay más de 172.460 trabajadores cotizando y en el mes de mayo la cifra de parados se quedó por debajo de los 20.000, un dato que no se alcanzaba desde antes de la crisis económica de 2008.
En el marco de la comunidad autónoma, son los salmantinos los que más se acercan a los leoneses a la hora de contabilizar la media de los días que están de baja, aunque no siquiera llegan a los 70. De hecho, es 67,62 la media de días en Salamanca y la terna la completan los palentinos, que no llegan a los 65 días. En Burgos, Segovia, Soria y Valladolid no llegan a los 50 días.
Los empresarios alertaron recientemente de que era preciso buscar soluciones a esta situación en todos los ámbitos, en unas jornadas en las que se abordó el absentismo laboral, una problemática que «afecta a la productividad, a las plantillas y a los propios trabajadores» y que eleva hasta los 19 millones las horas perdidas y un coste de 125 millones de euros al año. Desde las patronales reclaman que las mutuas laborales puedan prestar también atención sanitaria a los trabajadores que están de baja, ya que entre otras cuestiones, alegan que las listas de espera en los centros de salud y los hospitales para las pruebas médicas puede alargar el tiempo de la baja laboral.
En el último análisis realizado por la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal se concreta que en los últimos años la incidencia de las bajas por contingencias comunes han aumentado casi un 60% en los últimos siete años, sobre todos los vinculados «a las patologías de mayor gasto», que liga a los trastornos mentales y a las enfermedades musculoesqueléticas y, a su vez, a la situación de las listas de espera en el sistema de salud.
Otra de las cuestiones que se aduce en el informe es que «el grado de generosidad» de la prestación ha aumentado estos procesos, al considerar que «la restauración del complemento retributivo del 100% para los empleados públicos en situación de incapacidad temporal incrementó en un 40% la probabilidad de iniciar una baja». A esta situación, añaden que tras la reforma laboral de 2021 se eliminó la figura del contrato por obra y servicio y que «el tránsito desde contratos temporales hacia contratos indefinidos incrementó en torno a un 30% la probabilidad de iniciar un episodio de incapacidad temporal, lo que sugiere que una mayor estabilidad en el empleo reduce el coste percibido de acogerse a la prestación».
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal propone, entre otras cuestiones, «reforzar las capacidades operativas y analíticas del Instituto Nacional de la Seguridad Social mediante la creación de una unidad de seguimiento especializada en incapacidad temporal, orientada a intensificar el control, seguimiento y apoyo técnico en las fases tempranas de los procesos de incapacidad temporal» y «facilitar a los médicos de atención primaria información sistemática sobre las condiciones laborales del trabajador y reforzar su conexión con las inspecciones médicas y la unidad de seguimiento» de las bajas laborales.