Otro estudio de 16.194 ha para evaluar el daño de la variante
Tragsa pagará 80.000 euros por un análisis 'in situ' de los efectos del paso del AVE por Pajares
Un tren por la variante de Pajares.
Pastos, turberas y riberas serán el objetivo del estudio ambiental in situ que lanza Tragsa para el cumplimiento de la declaración de impacto ambiental de la Variante de Pajares y la ejecución de medidas correctoras, compensadoras y mitigadoras, teniendo en cuenta que la macroobra para el paso del tren de Alta Velocidad que atraviesa la Cordillera Cantábrica ha dejado tras de sí un fuerte impacto hidrológico, como se ha denunciado desde León y desde los pueblos de la Montaña Central afectados.
El estudio, por el que Tragsa (empresa pública) pagará 80.000 euros, se centrará en 16.194 hectáreas, de las que 7.533 coinciden con la Zona de Especial Conservación Montaña Central de León, es decir el 21%, mientras que 22 hectáreas están enmarcadas en Zona de Especial Conservación Valle de San Emiliano, pero toda la zona en sí se encuentra en la Reserva de la Biosfera Alto Bernesga, de la que representa casi la mitad de la misma.
Para determinar cuál ha sido el impacto, el pliego recoge la realización de un estudio de pastos anual junto con un análisis retrospectivo «del estado cuantitativo y cualitativo de los Hábitat de Interés Comuntario de prados estudiados desde el año 2000 hasta la actualidad», junto con el estudio de las amenazas y el estado de conservación de cada uno. En el caso de las turberas, se seleccionarán un mínimo de tres de control y se evaluarán todas para comprobar sobre el terreno las identificadas en 2019 y 2025, ya que el primer estudio «no es coincidente» con el segundo, con lo que se deberá localizar tanto las detectadas en 2019 como en 2025 «para definir la localización y la superficie actual de ocupación de cada turbera en este año».
Los hábitats riparios, los ecosistemas cercanos a las riberas, también serán objeto del análisis y también se tendrán en cuenta las mediciones realizadas en 2019 y en 2025. En este caso el análisis se cnetrarán en 28 trámos como mínimo de 200 metros de longitud.
El «trasvase ilegal» de agua que tras la obra se vierte a Asturias (se ha calculado incluso que serviría para abastecer a Oviedo durante todo un año) es una de las consecuencias secundarias de la inversión de 4.000 millones y dos décadas horadando la montaña para abrir el paso del tren a través de los túneles.
En 2024, en una respuesta del Congreso, Adif-Alta Velocidad incidió en que «por el descenso del nivel de los acuíferos» en León, había comenzado en 2018 a estudiar los efectos «directos e indirectos» de la hidrología superficial y subterránea y que a tal efecto se había implantado una red de control hidrogeológico con 125 manantiales, 146 puntos de cauces que conforman 70 secciones de aforo diferenciales y 11 sondeos preexistentes, y cerca de 9.000 metros de sondeos piezométricos.