León acumula más de 2,5 M€ en impuestos tasas y multas sin pasar al cobro desde 2025
- La desviación en los ingresos se da junto al agujero de los 13,1 millones de euros de la tasa de basura- Las plusvalías, el Icio, las terrazas y las sanciones de la ORA y tráfico engordan el debe sin liquidar

La liquidación de las terrazas en León acumula más de 177.986,63 euros pendientes.
El hecho imponible existe, el servicio se ha prestado, pero, en el último paso, la factura se ha quedado varada por el momento antes de enviarse al ciudadano. No se trata de que no hayan pagado, sino que nadie se lo ha requerido desde 2025. La deuda está anotada en la contabilidad municipal, aunque la liquidación no existe: tasas de terrazas, impuestos de construcciones, precios públicos de servicios educativos y deportivos, multas de tráfico... La suma supera los 2.576.852,3 millones de euros, de acuerdo con el informe de Intervención que acompaña al borrador de presupuestos de 2026, en el que se alerta de la necesidad de que el Ayuntamiento de León reclame el pago a los vecinos, más ahora que la anulación de la tasa de tratamiento de basura ha generado un agujero de 13,1 millones de euros en la cuenta del consistorio.
El documento detalla tributo por tributo la desviación negativa que repercute en el capítulo de ingresos de las cuentas municipales de 2025. El análisis, tomado como referencia para la elaboración del presupuesto de 2026 que el equipo de gobierno de José Antonio Diez quiere aprobar a finales de este mes de julio, exhibe la falta de cobro en dos de los impuestos que no tienen carácter recurrente. En el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana, conocido de manera popular como plusvalías, la diferencia por cobrar asciende a 567.138,94 euros, mientras que en el Impuesto de Construcciones, Instalaciones y Obras (Icio) alcanza los 847.474,54 euros.
No se han cobrado, pese a que corresponden a una prestación concreta que se tiene que liquidar de manera específica, no como sucede con los impuestos considerados recurrentes, caso del IBI o de circulación, que se repiten anualidad tras anualidad y se giran por domiciliación en la gran mayoría de los casos. Su abono se ajusta a una actuación requerida por un ciudadano o empresa, lo que obliga a tener que practicar la liquidación puntual, como sucede también con la tasa por licencias urbanísticas, que va ligada al Icio, en la que aparece un descubierto de 413.502,4 euros.
La misma problemática surge con la tasa de terrazas. A pesar de que, en la mayoría de los casos, se repiten los mismos negocios de hostelería, el cambio de la ordenanza ha generado un caos. Ahora ya no se cobra por número de veladores, considerados como tales una mesa y cuatro sillas, sino por los metros cuadrados que ocupan de manera efectiva del espacio público. La variación hace que se tenga que proceder a un cálculo nuevo, previa regularización del permiso tras comprobar que cumple con los requisitos. Esa adecuación origina que haya al menos 177.986,63 euros por cobrar del pasado año, a los que se suman los adeudados ya del actual ejercicio.
El informe advierte además de que existen dos apuntes en rojo en la contabilidad de los precios públicos: uno por los servicios educativos, por importe de 197.774,95 euros, y otro por los deportivos, en el que faltan 73.609,28 euros. En ambos casos, la desviación provoca un desequilibrio en los ingresos que puede repercutir en la contabilidad, como reseña Intervención.
El listado se cierra con el apunte del capítulo de las multas. Sólo de 2025 aparecen 299.365,56 euros pendientes de ingresar. En este caso, el peligro es mayor porque la ley marca que tienen que notificarse antes de que se sobrepasen dos meses desde la imposición. No sería la primera vez. En 2021 se perdieron 1,4 millones en sanciones de la ORA y tráfico.
La liquidación de tributos del Estado le da al consistorio un extra de 4,5 M€ inesperados
No le salían al equipo de gobierno de José Antonio Diez, que aprobó una modificación de crédito de 9,2 millones en un Pleno extraordinario de abril, en coincidencia con la ausencia del interventor, Gabriel Menéndez Rubiera, pero luego tuvo que claudicar por el informe de fiscalización en el que se advertía que los gastos no se correspondían con los ingresos para poder cubrirlos. Ahora, no tendrán que posponerse todos esos gastos que se había decidido ya que se pasarían, en su mayoría, para el siguiente año.
En el borrador de los presupuestos municipales se abre el camino para que el Ayuntamiento de León pueda disponer de una partida con la que afrontar el contrato de privatización del mantenimiento de la ciudad, ya vencido desde primeros de este mes y sin crédito desde enero, además de que se posibilitará sacar a contratación un plan bianual de asfaltado con el que afrontar las carencias. En ambos casos, al igual que en otros proyectos, como en la pasarela del Bernesga, la mediana de Sáenz de Miera o el contrato de mantenimiento de los edificios recién adjudicado, pero para el cual no había crédito, se juega con la ventaja de que sólo hay que disponer fondos para el medio año que queda ñpor delante.