San Andrés del Rabanedo plantea su gran metamorfosis urbana en Párroco con un bulevar verde

El plan del Camino contempla derribar la mediana del vial de Trobajo, que gane bancos y árboles, sea más fluida con cuatro rotondas, aceras más amplias y un pavimento permeable para lograr un drenaje sostenible

Más de 16.000 vehículos abarrotan a diario la avenida de Párroco Pablo Díez, que coincide con el antiguo tramo de la N-120.ramiro

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San Andrés del Rabanedo impulsa un giro de 180 grados para su eje más transitado: la avenida de Párroco Pablo Díez. Esta arteria, que cruza la localidad de Trobajo del Camino y da paso a miles de peregrinos cada año, se encamina hacia una remodelación integral de la mano del nuevo Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico del Camino de Santiago.

El documento se somete a su aprobación definitiva este jueves en el Pleno municipal tras haber sido dictaminado ya favorablemente de inicio hace un año por la Junta Local de Gobierno y lograr el visto bueno de las administraciones.

Redactado por impulso de UPL tras 16 años de reivindicaciones, identifica con claridad el problema actual. Párroco constituye una auténtica «autopista urbana» de cuatro carriles que están divididos por una barrera de hormigón y flanqueados por inmuebles de gran altura —como el emblemático edificio El Faro, de 17 plantas—.

La propuesta estrella para esta avenida pasa por eliminar la mediana central que actualmente «cercena» la funcionalidad de la calle. Al borrar ese muro, los técnicos buscan rebajar los puntos críticos de siniestralidad provocados por la falta de visibilidad en los cruces, pacificar el tráfico e implantar zonas de calmado que permitan flexibilizar los carriles e integrar mejor el tráfico urbano. No en balde, sirve de vía de comunicación de más de 16.000 vehículos diarios.

Como curiosidad, el pavimento será permeable para lograr un drenaje sostenible, ya que la nueva avenida se reformará al integrar «criterios multidisciplinares de ingeniería, ecología y sociología para maximizar su impacto positivo».

Para articular esta nueva movilidad a lo largo de los casi cinco kilómetros de Ruta Jacobea en el municipio (4.851 metros divididos en ocho tramos), el documento proyecta cuatro rotondas distribuidoras y la demolición de determinados elementos para garantizar un ancho mínimo de acera de entre 1,8 y 2,5 metros.

El espacio que se gane al asfalto se destinará a la accesibilidad universal y a humanizar la avenida. El plan propone ampliar aceras, corregir las dimensiones «insuficientes» del actual carril bici bidireccional e incorporar ciclovías seguras, arbolado y mobiliario urbano (bancos, papeleras y paradas de autobús renovadas).

«Las calles arboladas atraen más visitantes y clientes al comercio local, mejoran la calidad del aire y mitigan el efecto de isla de calor», fundamenta el plan, que pone especial énfasis en el uso de la vegetación como pantalla para amortiguar el ruido del tráfico. Además de la arteria principal, el Plan de Protección —que abarca las zonas declaradas Bien de Interés Cultural (BIC)— fija reglas estrictas para el desarrollo futuro. Las nuevas parcelas del ámbito rural deberán tener un mínimo de 100 m2 y 120 las urbanas. La altura máxima para las edificaciones afectadas por el Camino será de dos (planta baja más una altura) y 7,5 metros. Un límite que sube hasta tres alturas y 10,5 metros en la calle Corpus Christi, las avenidas de Alfageme y Constitución, en la carretera a Villanueva de Carrizo en Ferral del Bernesga y la Fuente en Villabalter, mientras estipula condiciones especiales para Pinilla y La Atalaya.

En el entorno del Mirador de la Cruz se prevé construir un manantial y un área de descanso.dl

Concurso de ideas para el Mirador de la Cruz

La intervención no solo es urbanística, sino patrimonial. En el enclave del Mirador de la Cruz —documentado desde el siglo XV y cuyo crucero fue destruido por un rayo en 1943—, el Plan Especial de Protección del Camino de Santiago de San Andrés del Rabanedo plantea lanzar un concurso de ideas que busque una «solución singular» para realzar el monumento y sus vistas. Su construcción guarda relación con la ermita de San Isidro del Monte, originaria del siglo XI (de ubicación desconocida), y su factura pudo ser contemporánea a la del crucero que existió en el Alto del Portillo, al otro lado de León.

Este vestigio mutilado busca renacer con el nuevo planeamiento. Junto al Mirador de la Cruz, el plan articula la protección de otros tres grandes pilares del patrimonio local. Uno, la ermita de Santiago, levantada sobre varios escalones junto a la avenida principal de Trobajo, esta pequeña joya medieval hundió sus raíces en el siglo XIV como cobijo de peregrinos y se reconstruyó en el siglo XVIII.

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El plan protegerá su entorno inmediato para devolverle la solemnidad perdida frente al tráfico. Otro, las Bodegas excavadas en la arcilla del terreno. Estas galerías tradicionales constituyen el último vestigio del pasado agrícola y vinícola de Trobajo antes de la expansión urbana. El documento establece medidas cautelares para evitar que nuevas obras afecten a estas estructuras subterráneas y promover su catálogo protegido. Y la Casona de Araú. El complejo por excelencia del municipio, aspira a revalorizarse como espacio cultural y eje de articulación del Camino a su paso por el centro urbano tras una década cerrado pero reformado con 6,5 millones. También se ampliarán aceras y se colocará vegetación para «absorber el ruido del tráfico y cumplir los estándares del confort acústico».