Diario de León

El ingenio de la montaña leonesa: el verdadero motivo por el que los hórreos de Babia no tocan el suelo

Los hórreos de Babia, en León, siempre suscitan las mismas preguntas entre los visitantes: qué son, para qué sirven y por qué se construyen elevados

Hórreos de Babia, montaña de León, Castilla y León

Hórreos de Babia, montaña de León, Castilla y LeónTurisleón

Antonio Bret
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Estar "en Babia" es también admirar una de las soluciones de ingeniería más astutas del norte de León. Sus hórreos de Babia, suspendidos en el aire sobre pilares de piedra, funcionaron durante generaciones como el seguro de vida de las familias de montaña: desolados por la humedad y amenazados por animales, los campesinos elevaron su bien más preciado, el grano, para garantizar el sustento de toda la comarca. 

Por tanto, dentro del territorio protegido como reserva de la biosfera, esta arquitectura tradicional responde a las exigencias climáticas de la zona y a las necesidades de subsistencia de la población. Solo hace falta un pequeño recorrido por la comarca de Babia para entender cómo estas 'despensas flotantes' desafiaron al clima y a las plagas durante siglos. 

Y como visitante, no hay duda de que estas manifestaciones de edificación popular te parecerán lo más singular de este entorno. ¿Sus claves arquitectónicas? Estar hechos principalmente en alto, con madera, piedra y cubiertas de teja, losa o paja de centeno. 

Aislamiento y ventilación: las razones técnicas de la planta elevada

Despensas flotantes 

La sobreelevación de los hórreos respecto al terreno natural responde a dos factores determinantes en la alta montaña: la abundante humedad ambiental y la presencia continua de pequeños depredadores o roedores.

Para elevar la caja de madera, la estructura se sostiene sobre unos pies verticales o pilares denominados pegollos, que pueden ser de piedra o de madera según la disponibilidad local. 

Estos elementos se asientan directamente sobre bases o cimentaciones llamadas pilpayos, asegurando la estabilidad mecánica de todo el conjunto arquitectónico frente a las heladas continuadas y la nieve.

Entre la parte superior del pegollo y la base de la cámara de madera se interpone una pieza cilíndrica o cuadrada de piedra plana conocida como muela o tornarratos. 

Esta losa saliente actúa como una barrera física infranqueable, impidiendo de forma eficaz que los roedores puedan escalar por los pies e introducir daños en las reservas almacenadas. Asimismo, el espacio diáfano que queda bajo la edificación facilita un flujo constante de viento. 

Esta corriente de aire circula a través de las rendijas de las paredes de madera, garantizando un ambiente fresco, seco y homogéneo que previene la condensación y la pudrición del grano acumulado en la zona superior.

Espacios polivalentes para el almacenamiento y la reserva agrícola

Aunque la función primordial del hórreo es operar como granero, su interior se concibió tradicionalmente como un espacio multifuncional destinado a salvaguardar los bienes más valiosos de la producción ganadera y agrícola. 

En la cámara interior se custodiaban cosechas fundamentales para la alimentación humana y del ganado, tales como centeno, escanda, legumbres, cebollas y patatas. Mantener una temperatura y humedad estables resultaba imprescindible para garantizar el alimento durante los largos e intensos meses del invierno en la comarca.

Más allá del cereal, las familias utilizaban estas estructuras para curar y conservar productos cárnicos procedentes de la matanza, como cecinas y embutidos, suspendidos en la techumbre. También se empleaban para guardar aperos de labranza, herramental de trabajo, arcones cerrados e incluso piezas textiles familiares. 

Desde la perspectiva del patrimonio etnológico leones, el hórreo no representa únicamente una respuesta de ingeniería popular inteligente ante las severas exigencias climáticas del medio geográfico, sino que constituye además un testimonio histórico del modo de vida agrícola y del valor estratégico que tenía el cereal en las comunidades tradicionales de la zona de Babia.

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