Los astrónomos advierten de la importancia de cualquier fragmento
La Asociación Leonesa de Astronomía realizará a partir de hoy, y durante las próximas semanas, un intenso trabajo de investigación para conocer con detalle la trayectoria y dimensiones del objeto, su masa, velocidad y distancia a la Tierra, así como para estimar los parámetros orbitales de este cuerpo celeste. Para ello recopilarán la mayor cantidad posible de datos, fotorgrafías y fragmentos de video, aunque será el Observatorio Atronómico Nacional, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial y el Centro de Astrobiología las instituciones que coordinarán el informe científico sobre el fenómeno ocurrido en Renedo de Valderaduey. Lluvia de estrellas La bola de fuego que, según las primeras investigaciones, explotó en esta localidad leonesa, entre 50 y 100 kilómetros de altura, podría estar relacionado, según la Asociación Leonesa de Astronomía, con la lluvia de estrellas, más técnicamente conocido como enjambre de meteoros, conocida como las Cuadrántidas, que alcanzan su máxima actividad precisamente el 4 de enero, con hasta 80 meteoros por hora. La Tierra, en su camino alrededor del Sol, intercepta la estela que dejan ciertos cometas y asteroides, cuyos fragmentos chocan a gran velocidad con las capas altas de la atmósfera, donde se desintegran provocando una combustión luminosa que constituye una estrella fugaz. «La mayoría de estos fragmentos son del tamaño de un grano de arena, aunque en ocasiones alcanzan tamaños mayores, hasta de varias toneladas», incidió Saul Blanco que también aclaro que lo sucedido el pasado domingo es un fenómeno «raro», ya que cada año sólo caen unos 10 cuerpos de estas dimensiones en todo el mundo, la mayoría en el mar o en zonas despobladas. Sin embargo, también dejó claro que la caída de cuerpos es frecuente y constantemente llegan a la superficie restos de materia espacial, unos 100.000 kilos diarios, la mayor parte en forma de polvo interestelar. Los primeros datos Según los primeros datos que tiene este colectivo, la masa inicial del bólido podría oscilar entre 50.000 y 100.000 kilos y un diámtro de dos y tres metros y su velocidad en torno a los 20 kilómetros por segundo (sesenta veces la velocidad del sonido). Debido a al extremada velocidad del objeto, la fricción con la atmósfera provocó su explosión sobre el municipio leonés. Blanco recuerda que a pesar de la dificultad que implica, la recuperación de cualquier resto de material del bólido que cayó el pasado día 4 es de suma importancia científica ya que son restos del sistema solar que cuentan con millones de años.