¿Me enseña a hablar?
Vienen con la intención de trabajar, pero no hablan ni una palabra de castellano. Un servicio de UGT les enseña a pedir cita con el médico, a expresarse en una entrevista para pedir empleo...

Foto de familia de casi todos los usuarios del servicio de UGT
Son las seis de la tarde de un caluroso viernes, mala combinación si se trata de ir a clase después de haber trabajado durante todo el día. A esa hora empiezan a llegar a goteo los primeros alumnos de las clases de español para inmigrantes que se imparten en UGT con la financiación de la Junta. El servicio, aunque modesto, no deja de ser el único apoyo con el que cuenta ese sector de extranjeros que llega a León sin nada y con la dificultad añadida de desconocer por completo el idioma, un obstáculo gigantesco para desarrollar su vida con normalidad. «Ellos son los profesores porque sus conversaciones son el centro de esta clase», dice Marián Brugos, que dirige las clases y todas las actividades complementarias que se llevan a cabo en un aula cargada de manualidades realizadas por los usuarios. «La clave no está en escribir, sino en hablar mucho para sepan desenvolverse en lo que realmente necesitan», añade. Ensayos muy prácticos Y es que la práctica manda en estos casos. Una de las actividades más importantes del programa ha sido iniciar una conversación durante una entrevista de trabajo. También se ha ensayado para solicitar una cita con el médico o explicarle en la consulta qué dolencia tienen. Aunque en apariencia poco importante, este servicio ha ayudado de una forma muy importante a muchos inmigrantes. Marieta y Slavianka, ambas de nacionalidad búlgara, admiten la importancia de empezar a familiarizarse con el idioma español como reto de su incipiente integración en León. El peor aliado con el que cuenta el servicio no es precisamente el interés de los usuarios, sino todas las obligaciones laborales y familiares que muchas veces les impiden acudir con regularidad a las clases, en donde han hecho de todo: desde cocinar hasta escribir multitud de redacciones en las que expresan como pueden aquello que sienten, como ocurrió durante los atentados terroristas del 11-M. Redacción del 11-M «...se organizó una manifestación muy grande en la calle contra el terrorismo y contra las víctimas, y cogimos unas hojas con unas palabras que decían: con las víctimas, con la Constitución, por la derrota del terrorismo. Soy musulmán y estoy en contra de los terroristas porque esa gente era inocente y muchos niños y niñas eran estudiantes que iban con sus mochilas a la escuela», escribió uno de los alumnos días después de la tragedia. Ya se empieza a dar la circunstancia de que no sólo los inmigrantes acuden por su cuenta, sino que los empresarios que contratan en el extranjero son los que toman la iniciativa llevando a sus empleados hasta las clases. «Aquí la extranjera soy yo», broma Marián.