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Haciendo futuro

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Villapalos era un pueblecito del interior de Castilla, de lo más normal y corriente. Sin graves disturbios, o grandísimos problemas, sin embargo, el municipio de Villadepalos tenía un problemático asunto que acongojaba a todos los habitantes, desde el niño al anciano, de la gallina a la vaca, todos, TODOS se sentían preocupados por dicho asunto. Como en todos los lugares en los que residía gente, en Villapalos se producían grandes cantidades de basura. A escasos kilómetros del ayuntamiento «escondido» entre árboles, los «villapalenses» tenían un vertedero incontrolado, donde iban a parar todos los desperdicios e inmundicias, sillas rotas, plásticos, latas, envases, residuos orgánicos, medicinas caducadas, pilas, escombros, y en general todo aquello que no sirviese, les molestara, ocupara o trastornase. Al principio esto no suponía un problema ya que la acumulación de basura era escasa, y no llegaban hasta el pueblo ni los olores, que ahora se estaban haciendo nauseabundos, ni las plagas, ni las ratas ni más de un desperdicio arrastrado por el viento, que parecía querer regresar al lugar de origen. Para agravar el asunto cerca del vertedero pasaba un río, que llevaba las aguas al cercano pueblo de Villamarcanda, cuando las aguas del río empezaron a llegar contaminadas, los «villamarcandeses» acudieron muy serios y preocupados al ayuntamiento de Villapalos, a quejarse de la insalubridad del agua que llegaba a su pueblo, tras muchas disputas, el asunto pasó a los informativos, periódicos, radios, primero municipales, más tarde comarcales después nacionales, hasta que finalmente, llegó a los oídos de la «Comisión Europea de Salud y Medio Ambiente» (C.E.S.M.A.) quien envió a varios miembros de la Comisión, a investigar sobre estos insalubres sucesos. Cuando los miembros de la C.E.S.M.A., Jules y Marian, llegaron al pueblecito y vieron el gran vertedero, tapándose las narices y sacudiendo las ratas y cucarachas que empezaban a trepar por sus relucientes trajes volvieron rápidamente al Ayuntamiento, y tras hablar por sus móviles de último modelo con sus superiores de la C.E.S.M.A. impusieron al pueblecito una gran multa y no lo dejaron ahí, también les exigieron que acabaran con el problema -¡Tienen un plazo de 3 meses!- sentenciaron muy serios. Durante varios días el alcalde y los concejales se encerraron en el ayuntamiento, privándose del sueño hasta que todos con un grito al unísono de EUREKA, hallaron la solución. Ésta llevaba el nombre de Oriana, Oriana era una joven física de Villapalos que debido a sus escasas becas y prestaciones de la nación, había acudido a acabar su carrera a Suecia, ahora era allí una gran investigadora especialista en los temas medioambientales. Ella sabía que existía la posibilidad de montar una gran planta de tratamiento de residuos, pero Oriana era una física revolucionaria, y quería la solución no sólo a éste sino a muchos otros de los problemas que sufrían los «villapalenses» así que sin esperar más se encerró en una casita, que hacía las veces de laboratorio, donde día tras día, noche tras noche, tras diseño, borrón tras borrón investigaba. Cuando Oriana salió finalmente por la puerta, todos los mensajeros salieron disparados anunciando la noticia. Oriana empezó a hablar -La solución es sencillísima, no sé cómo no se me había ocurrido antes, los nanotubos enrollados de carbono, cargados con energía gravitatoria, con onda extremadamente corta impelen el colapso gravitacional, creando una súper gravedad. Esta elevada fuerza hace que la energía y materia empleada giren cada vez más rápido, hasta alcanzar la velocidad de la luz en torno a un punto central, formándose un «agujero negro», la solución a todos vuestros problemas. Sirviéndose de materia, los agujeros negros son capaces de expeler energía en forma de chorro y... tratándose de materia, en Villapalos había un tipo que les sobraba... la BASURA. El alcalde y habitantes de Villapalos no entendieron prácticamente nada, pero la explicación parecía seria, y tratándose de Oria... Hacía tiempo que en la localidad de Villapalos frecuentes cortes de luz y electricidad sucedían, debido a que la presa del pueblo, que suministraba electricidad a Villapalos, había reventado tiempo atrás. En el agujero negro vertían todas las basuras lo que producía una gran fuente de energía y el mantenimiento y construcción del agujero daba empleo a los desempleados de Villapalos. Tras la construcción del agujero, Oriana se quedó en el pueblo, a la dirección del mismo. Jules y Marian, los miembros de la C.E.S.M.A. regresaron a Villapalos equipados de mascarillas para combatir los malos olores y vieron incrédulos la solución, llamaron a sus superiores por sus móviles de último modelo, comunicándoles la noticia. Tras el gran cambio, los dirigentes de la C.E.S.M.A. visitaron el pueblo. La noticia pasó a los informativos, periódicos, radios... hasta que en muchos otros lugares del planeta se adoptó esta medida.

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