Más de cien años de presencia
Caja España celebra hoy sus primeros quince años de vida, pero las cajas de ahorro tienen una historia mucho más larga en la provincia, la historia de todo un siglo

Dos épocas de la caja de ahorros en León, antes de que Caja España iniciara su historia
El 16 de junio de 1990 se cerraba un intenso proceso de dos años que permitió que de cinco entidades financieras provinciales naciera la más potente de las cajas autonómicas, que se sitúa hoy en el décimo puesto del ránking nacional. Caja León, Caja Palencia, Caja de Ahorros Popular de Valladolid, Caja Provincial de Valladolid y Caja Zamora unían recursos y esfuerzos para afrontar los retos financieros de los nuevos tiempos, y lanzarse al mercado nacional sin olvidar las raíces históricas que estas entidades han tenido en sus zonas de origen. Para celebrarlo la entidad ha organizado una serie de actos que comienzan hoy y se prolongarán hasta finales de año, y que abarcan desde conciertos hasta exposiones, camisetas para jóvenes que nacieron con la nueva entidad, llaveros para antiguos empleados,... Al margen del crecimiento registrado por la entidad en estos primeros quince años de vida, del proceso creativo que generó su nuevo nombre y la imagen del toro que hoy la representa; al margen de los planes de expansión y proyectos de futuros, Caja España sigue siendo aquello que nació, en parte, de «la caja». Aquella caja que con el cambio de siglo cumplió sus primeros cien años, y marcó la vida y la forma de entender el ahorro de los leoneses. Existencia y presencia El presidente de Caja España, Victorino González, recuerda estos días que la entidad tiene quince años de existencia, pero un siglo de presencia en toda su zona histórica. En el caso de León, 115 años de presencia. La historia de estas entidades está ligada a los intentos de las reales sociedades de Amigos del País de crear instituciones que permitieran a las clases más modestas conseguir préstamos con los que mejorar sus negocios y explotaciones, y a la vez salvarles de las garras de la usura. Los primeros intentos de crear una caja de ahorros surgen en 1835, unidos a la constitución de los montes de piedad, que tenían básicamente los mismos objetivos de salvar de la usura a los más pobres. Fueron varias las iniciativas fallidas, hasta que en 1898 se crea lo que será finalmente el embrión de la entidad, que nació el 14 de marzo de 1900. Si el nacimiento no fue fácil, tampoco la búsqueda de una ubicación se presentó como una tarea sencilla. La sociedad de Amigos del País no tenía dinero para locales, así que la entidad financiera dio sus primeros pasos en una modesta instalación, mientras una suscripción popular unía esfuerzos para comprar muebles y material de oficina. Para realizar los primeros préstamos se crearon unas libretas de fundación cuyos fondos no se podían tocar durante un año. La caja de ahorros abrió el 2 de diciembre de 1900 y el Monte de Piedad una semana después. Apenas un mes más tarde, sufrió también su primer robo. Actividad agraria En los primeros años de existencia la caja colaboró estrechamente con el Instituto de Previsión, hasta hacerse cargo del seguro obrero: nacía la Caja Provincial de Previsión. Sin embargo, durante su primer cuarto de siglo la principal preocupación de esta etnidad fue el mundo agrario, que entonces sufrió una fuerte crisis. El crédito agrícola intentó dar un respiro a la angustiosa situación de los campesinos, a la vez que se desarrollaba una labor social y benéfica. En el primer año de funcionamiento la caja concedió 53 préstamos a campesinos, por valor de más de 32.000 pesetas. El resto de los sectores económicos también se beneficiaron del interés de la caja por aliviar las dificultades de los leoneses, a la vez que crecía la preocupación por dotar a los menos privilegiados de viviendas dignas. En 1915 se realizó la primera promoción de casas baratas, en la calle La Serna; y poco después se levantaron las de Renueva. La expansión por el resto de la provincia fue rápida, en 1906 se abrió una representación en Astorga y poco después en Pola de Gordón, Palazuelo de Órbigo y Valencia de Don Juan. Uno de los hitos de la historia de la caja fue su traslado al edificio Botines, gracias a la oferta de la viuda de Mariano Andrés, que cedió el edificio de San Marcelo. Aquel mismo año se abrió la primera agencia en Madrid.