«El pacto se hizo para la permanencia»
«Ha llegado la hora de trabajar, de mirar hacia delante. Caja España debe seguir siendo una entidad seria, con empuje, que impulse proyectos a nivel autonómico y nacional»

El presidente apuesta por una caja que genere proyectos nacionales
Los primeros días de Santos Llamas (Cea, 1949) como presidente de Caja España han sido más de cara al exterior, a las instituciones, que a la propia entidad. Ahora llega el momento de meterse de lleno en los entresijos de la caja, de «trabajar y mirar hacia delante» sin remover, pero sin dejar flecos pendientes, en el convulso proceso electoral. El empresario insiste en que el pacto que encabeza es el de la estabilidad y la permanencia; y se muestra seguro de generar la suficiente confianza para mantener sin fisuras el apoyo político. Sabe que sostener la senda de beneficios es un reto, mira a la Obra Social como uno de sus grandes objetivos y espera conocer los detalles del nuevo plan estratégico. Se reserva el papel de «ilusionar» a un equipo del que «todo el mundo me vale». - Habla de estabilidad, profesionalidad, diálogo... ¿Borrón y cuenta nueva con lo que ha pasado? -Es importante, porque estamos en una etapa nueva. Las elecciones han pasado, y en ese proceso se dicen muchas cosas que no vienen a cuento, pero nunca he contestado a nadie. Estoy orgulloso de todos los apoyos que he tenido. Ha llegado la hora de trabajar y de estabilizar la caja, de ir hacia delante. -Siempre se ha puesto como objetivo una caja regional y que apueste por el desarrollo empresarial. ¿Qué cambios puede suponer en la gestión? -No es que mire a los empresarios especialmente. Somos la caja líder en la comunidad, pero hay que tener ambición de potenciarla aún más. Y también a nivel nacional, tenemos ya una red pero hay que desarrollar los nichos de mercado, y vamos a estar ahí. Todo este desarrollo va a ser importante para la sociedad, si los empresarios generan riqueza se beneficia toda la sociedad; en el caso de la caja de manera muy especial desde la Obra Social. Y son los órganos de gobierno y los empleados los que van a hacer esa tarea, mi misión es de vigilancia, de ánimo y estabilidad para que todo eso se cumpla. Este trabajo se hará siguiendo los principios que nos marquemos, sin influencia de las ideologías. -La caja ha tenido este año los mejores resultados de su historia, y se ha alabado el trabajo del equipo anterior. ¿Esto supone un reto para el nuevo presidente? - Es indudable, los beneficios son un éxito. Los ha generado el equipo, con su dirección general y sus empleados. Ninguna empresa, incluida la caja, puede funcionar si no hay un equipo, y nosotros lo tenemos. Es un reto importante intentar superar estas cifras, pero también hay que tener en cuenta que los resultados dependen de las circunstancias de mercado, que en algún ejercicio pueden ser adversas. Además los beneficios pueden deberse a situaciones muy distintas. Lo importante es mantener la tendencia. - Aún es pronto pero ¿tiene ya una idea de por dónde debería ir el plan estratégico nuevo? - No, sé que está elaborado la primera fase y se están desarrollando las otras, yo me incorporaré en estos días, una vez que acabemos la ronda de presentaciones. Espero aprovechar las vacaciones de agosto para centrarme en estos asuntos. En cualquier caso, insisto en que no son decisiones propias, son asuntos de equipo. Yo no soy un experto en determinados temas, no voy a presumir de ser un gran economista ni un gran financiero. Mi misión es potenciar y alegrar e ilusionar al equipo, pero cada profesional debe actuar en su campo, para eso están los directivos. - La expansión de la caja ¿es uno de estos objetivos? -Sí, estará desde luego en el plan estratégico, que determinará en qué zonas hay que crecer. Por ejemplo, podemos crecer en Portugal, por la proximidad con la zona de Zamora. Creo que es mejor intentar desarrollar una zona donde tenemos negocio propio que ir a otro país más lejano. También está en la mente Latinoamérica, por la importancia de las exportaciones. Pero todo dependerá del mercado. - El mapa nacional ya está cerrado. - Sí, pero hay que consolidarlo, no podemos volvernos locos con la expansión. Hay que rentabilizar las oficinas que ya tenemos abiertas, seguir apoyando las más recientes para que crezcan. -Durante su presentación como presidente sí se refirió explícitamente a un giro en la Obra Social, menos cultura y más atención a los necesitados. -Puede ser menos cultura, pero eso no quiere decir que se abandone. Lo que pretendemos es potenciar la vertiente social, pero no por capricho, es que así lo están demandando los ciudadanos. Es necesario que seamos más cercanos, que la gente con problemas nos tenga más próximos. Pero además puede ser necesario un cambio en la manera de ejecutar esta Obra Social. No quiere decirse que la caja no esté invirtiendo, ni que no lo esté haciendo adecuadamente. Pero hay que cuidar también que el dinero que se da para una actuación se vigile, que realmente se destine al fin para el que se concedió, y que tenga una intencionalidad. No podemos dar dinero sin más, y además la entidad tiene que obtener también un reconocimiento por las labores sociales que realiza. -Otro capítulo importante en la Obra Social es, por ejemplo, la ayuda a los equipos deportivos, pero siempre con la polémica de si ayuda a los grandes equipos o al deporte base. -Hay muchos equipos en la zona de implantación regional, pero las ayudas al deporte deben ir por la misma línea que en el plano social. No cabe duda de que los patrocinios a los grandes equipos son interesantes para la imagen y la promoción de la caja, pero dentro de esa línea será mucho más interesante ayudar a los deportes escolares y a los niños; y a los que más lo necesitan. Hay que buscar el equilibrio y en el caso de equipos con más nombre analizar realmente el impacto de los patrocinios. Puede que sea necesario crear comisiones que analicen realmente las consecuencias y el efecto de las inversiones de la Obra Social. -Usted es un hombre de gran relevancia empresarial. ¿Eso es bueno para la caja? -No lo sé, pero me han elegido y algo tendrá el agua cuando la bendicen. No me gusta que me tengan por un metomentodo, me duele tener la etiqueta de que estoy en todos los fregados; pero es verdad que somos un grupo de empresarios que hemos apostado por invertir en León, aunque quizá no era lo más rentable. Sin embargo, somos sólo la cara de una agrupación cuya fórmula ya se estudia en otros lugares. Ahí están los resultados de Lagun Air, con 25.000 pasajeros más en un año; o de la Clínica San Francisco. Es verdad que surgen críticas, pero provienen de sectores minoritarios y no de la sociedad leonesa. Lo que no hay que olvidar es que todos estos proyectos siguen adelante porque se han formado equipos que funcionan muy bien. Las personas pueden cambiar, y las circunstancias también, pero ahí están los equipos. -Apostaron por León en un momento de cierto derrotismo general. 1397058884 Creo que León está empezando a despegar, pero todavía no ha tomado vuelo. El desarrollo va a ser muy muy importante en los próximos cinco o diez años, y ahora estamos poniendo las bases de lo que queremos que sea León. -¿Cómo va a funcionar ahora con el equipo de Caja España? 1397058884 En principio me valen todos. Contamos con una gran plantilla, pero eso no significa que en función del plan estratégico que se vaya desarrollando haya personas que hay que reubicar. En este momento hay que conocer la casa, ver cómo funciona la gente, qué asuntos van mejor o peor. Otra cosa es que a largo plazo haya que reubicar. Pero haremos un desembarco tranquilo. «Dicen que soy hábil, pero lo que soy es muy trabajador y muy tenaz». El caso es que su capacidad para lograr acuerdos no sólo es reconocida sino que le ha llevado a encabezar algunos de los proyectos más atrevidos de la reciente historia económica de León. El último, la presidencia de Caja España. «Creo que todavía no soy consciente de lo que ha pasado», asegura al repasar unos meses frenéticos en los que una candidatura empresarial para entrar en el grupo de impositores de la caja con sede en León se fue transformando en un gran pacto de consenso, hoy consolidado en acuerdo de estabilidad, en el que ha sido aupado por las principales fuerzas políticas, sociales y económicas. Un proyecto que le ha llevado a dejar en otras manos las iniciativas en las que se ha embarcado en poco tiempo. «Soy sólo una de las caras más conocidas de estos proyectos, que en realidad están impulsados por una agrupación empresarial que es modélica. Pero lo que funcionan son los equipos». Muy amigo de sus amigos, exigente, trabajador; le gusta hablar muy claro. Así se define este empresario al que no le gustan «los trasfondos» a la hora de hacer tratos, ni tampoco la presencia que ha adquirido. «Me molesta que me tengan por un metomentodo», insiste, pero sabe también que la trascendencia pública de las personas depende de que estén «más o menos dispuestas» a dejarse llevar por los proyectos. «Como funcionario de educación tenía para vivir, y podría estar más tiempo con los caballos y en el campo, que es lo que me gusta. Pero creo que en esta vida hay que implicarse, tener una ambición sana». El caso es que la vida llevó a este leonés de Cea a formarse como tornero en Gijón, y más tarde como arquitecto técnico en Sevilla. Alternó su actividad en esta última faceta con la enseñanza en el Instituto de FP de La Torre, donde llegó a ser director. Durante estos años fue engranando un grupo empresarial dedicado a la construcción. Su puesto de consejero delegado del Grupo Carriegos es el único que alternará con el de presidente de Caja España. Una de las iniciativas de las que siempre se ha mostrado más orgulloso es la Fundación Carriegos, creada en el 2003. Llamas se ha volcado con este proyecto, que le valió la Cruz de Oro de la Orden Civil de la Solidaridad Social, entregada el pasado febrero por la Reina Doña Sofía. Ahora su mujer y sus dos hijas forman el «equipo» de este proyecto. Mientras tanto el nuevo presidente de la caja se ha ido embarcando en aventuras empresariales como la Agrupación Leonesa de Empresarios de la Construcción (Agelco). En febrero del 2005 un grupo de emprendedores de esta agrupación dio un salto cualitativo: la compra de la compañía aérea Lagun Air. Ese mismo año, en julio, negocia con otros cuatro empresarios la compra de la Clínica San Francisco. Ambas empresas pasaban por dificultades. En todas ellas, y en varias organizaciones empresariales, ha ocupado hasta ahora cargos directivos. Su filosofía empresarial es clara: «Sólo consiste en echar horas». Y en captar las aptitudes: «Si alguien juega bien a la pelota mano, por qué empeñarse en que juegue al béisbol». Santos Llamas se considera ahora un hombre de consenso, pero sobre todo de estabilidad. Sabe que la generosidad es la base de toda negociación, «en la empresa y en la familia»; y asegura que para negociar hay que saber «dialogar, escuchar, entender al de enfrente, ponerse en el lugar del otro. Es difícil, pero no hay otra fórmula». Insiste en que en su nueva faceta defenderá los principios de la caja, y no las ideologías que llevan a la criticada politización de estas instituciones. «Políticos, sindicalistas o empresarios, tenemos una ilusión común y queremos luchar por lo mismo». También tiene clara su situación: «El día que no tenga apoyo no va a tener que echarme nadie. Ya me voy yo, que tengo mucho que hacer».