Diario de León

La energía que se cultiva

La obtención de carburantes a partir de aceites vegetales es la finalidad de una de las principales líneas de investigación de la Fundación Cidaut

La Fundación cuenta con una sala de validación del comportamiento de los motores de vehículos

La Fundación cuenta con una sala de validación del comportamiento de los motores de vehículos

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María Martín - león
León

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La búsqueda de una fuente de energía inagotable, que respete el medio ambiente y que sufrague las necesidades cada día más exigentes de los consumidores ha centrado en los últimos años los proyectos de investigación y desarrollo (I+D) de los países que dominan la economía mundial. Es el Santo Grial para ingenieros, físicos, químicos y toda suerte de investigadores, conscientes de que las energías fósiles (petróleo, gas natural y carbón) ya se han exprimido casi al máximo y que, más temprano que tarde, acabarán siendo insuficientes para un consumo cada vez más masificado. Así, la sostenibilidad como objetivo se intenta imponer entre los ciudadanos, mientras los gobiernos apuestan por las energías renovables, extraídas mayoritariamente del aire, el sol y la tierra. En este último caso, el de los aceites de origen vegetal como materia prima para elaborar carburantes, trabaja casi desde su creación la Fundación Cidaut, que con 300 investigadores concentran sus esfuerzos en desarrollar la tecnología necesaria para ofrecer una solución global al problema que la escasez del petróleo crea en el sector de la automoción. En sus laboratorios se profundizó en el trabajo para descubrir cuál de los cultivos energéticos era el más idóneo para la producción de biocarburantes, así como la mejor forma de conseguir la reacción química que convierte los aceites vegetales en ésteres. Dicho proceso, denominado transesterificación, consiste en combinar el aceite vegetal con metanol, lo que cambia la composición molecular de la materia prima, otorgándole las propiedades del gasóleo. De esta reacción queda como residuo glicerina, entre otros elementos, en cuya utilización posterior también se está trabajando. El proyecto de Cidaut se centra en los productos sustitutivos del gasóleo o biodiésel, mientras que otras empresas e instituciones investigan en torno al bioetanol, como suplente de la gasolina. Dentro del biodiésel, desde la Fundación apuestan por el girasol, un cultivo extendido en la comunidad, al igual que en el resto del país y en otras zonas del sur de Europa, como Portugal o Italia. Sin embargo, explica Tinaut, «el biodiésel que genera el girasol está penalizado con respecto a la normativa europea, porque tiene una propiedad que está muy en el límite del cumplimiento». Además, tiene que competir con la colza, sobre la que en centroeuropa están trabajando en esta línea y cuyas características la convierten en una materia prima más adecuada para el biodiésel.

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