Doce jóvenes viven ya por su cuenta gracias al pionero programa Emancipa, único en León
Doscientos menores en riesgo social recalan en los centros «Juan Soñador»
La fundación salesiana busca voluntariado para colaborar con sus proyectos en León
De la infancia y la adolescencia en riesgo de exclusión en León a la sensibilización para que las naciones impulsen las medidas para alcanzar, en el 2015, los objetivos del milenio. La red Don Bosco inicia hoy su campaña anual en León con la vista puesta en su trabajo cotidiano de aquí y los retos pendientes en los países en desarrollo. En León, la Fundación Juan Soñador, especializada en la educación en la infancia y la adolescencia, atiende a doscientos menores que se encuentran en riesgo social, a través de cuatro planes específicos aglutinados en el programa Cauce. Desarrolla actividades de ocio y tiempo libre y gestiona, mediante acuerdos con la administración autonómica, un centro de día que imparte tareas socioeducativas a jóvenes infractores, una casa de acogida donde viven menores amparados por la Junta y dos planes de acompañamiento y emancipación para aquellos que, a partir de los 18 años, dejan de formar parte del sistema de protección a la infancia de la Junta. «Juan Soñador» se dedica la inclusión social de menores y jóvenes desde el mundo educativo, el ocio y la asistencia personalizada, dado que su finalidad es «la prevención educación y promoción social integral de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y familias de los sectores en situación de riesgo, marginalidad y exclusión social», señala el coordinador del programa Cauce en León Felipe Franco. Una docena de profesionales y 26 voluntarias y voluntarios trabajan con la población infantil y juvenil que recala, año tras año, en sus diferentes programas. Si educadores sociales, psicólogos y trabajadores sociales aportan el conocimiento técnico, el voluntariado constituye «una pieza clave en el desarrollo de cada uno de los proyectos por su labor de acompañamiento y convivencia», subraya Franco. Por tratarse de una población de riesgo, las personas colaboradoras «tienen que tener unas habilidades especiales para desenvolverse con jóvenes que en algunos casos son menores infractores que cumplen medidas reeducativas en nuestro proyecto», aclara. La labor con los menores en situación de exclusión social comenzó hace casi una década con el centro de día Fontana y el programa de ocio y tiempo libre Surco, «pero pronto vimos la necesidad de servicios que completaran el ciclo formativo de algunos menores». La casa hogar Tragaluz nació para ofrecer a jóvenes de 15 a 18 años una alternativa a los centros de internamiento de menores, dadas sus dificultades para vivir con las familias de origen o entrar en un programa de acogimiento familiar. De esta iniciativa surgieron, más recientemente, otros dos proyectos para facilitar la emancipación de los jóvenes cuando cumplen la mayoría de edad y salen del sistema de protección a la infancia de la Junta de Castilla y León. Desde que se puso en marcha en septiembre del 2001, una docena de jóvenes han concluído ya el programa Emancipa y otros diez de más de 16 años iniciaron la transición a la vida adulta a través del Enlace, programa de acompañamiento que la fundación puso en marcha en el 2003. «A medida que hemos detectado necesidades se han ideado y puesto en marcha los nuevos servicios de apoyo a los jóvenes para ayudarles a vivir por su cuenta una vez que cumplen su mayoría de edad», explica el coordinador de Cauce en León. La fundación Juan Soñador participa, con la oengegé Jóvenes del Tercer Mundo, las Plataformas Sociales Salesianas y los centros juveniles Don Bosco en la campaña de sensibilización sobre el voluntariado y la Declaración del Milenio, que se presenta oficialmente esta tarde a las ocho en el Club de Prensa del Diario de León y que se extenderá a lo largo del mes de diciembre por el centro comercial Espacio León y la Universidad. Desde el 20 de noviembre, realizan tareas de sensibilización en el centro Don Bosco con el alumnado de secundaria, bachillerato y ciclos formativos a través de una exposición y charlas de voluntarias en Benín. «El programa Cauce ofrece modelos de vida y ocio normalizados desde la infancia y la adolescencia hasta la emancipación»