Una veintena de grupos científicosutilizan el parque como observatorio
El Comité Científico de Parques Nacionales concedió la autorización para el desarrollo de, al menos, una veintena de proyectos de investigación que tienen a Picos de Europa como ecolaboratorio . El Ministerio de Medio Ambiente presentó ayer en las 23 investigaciones finalizadas en todos los espacios protegidos de España, entre las que se encuentra el inventario de líquenes de Picos. El resto de los proyectos aún no están finalizados. Los trabajos abarcan diferentes áreas de conocimiento, desde estudios concretos sobre especies de flora y fauna, hasta cuestiones relacionadas con las actividades de uso público, pasando por el conocimiento sobre el funcionamiento de los sistemas naturales terrestres. Todas las investigaciones están avaladas por equipos de investigación de reconocida trayectoria profesional. De los 20 proyectos, sólo uno está desarrollado por la Universidad de León -estudia los hongos bajo la dirección del botánico Arsenio Terrón-. El resto forma parte de los planes de investigación de universidades como la de Oviedo -es la institución académica con mayor presencia en el parque- y de otros puntos de Europa como Francia o Reino Unido. El espectro de los estudios abarca disciplinas tan diversas como trascendentes para el estudio de fenómenos actuales como el del cambio climático. El proyecto estrella se centra en la creación de una red de observación que permitirá en el plazo de unos 20 años tener unos criterios fiables para evaluar el calentamiento global. Está dirigido por el catedrático de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo José Ramón Obeso. Caín, en Valdeón, y La Cotorra del Escobaño, en Sajambre, son los puntos elegidos en la vertiente leonesa para instalar una serie de estaciones meteorológicas que medirán en diferentes altitudes la radiación solar, la variación de los rayos ultravioletas, la concentración de CO2, la humedad, las corrientes, la temperatura y la pluviosidad. Otras investigaciones menos notorias, aunque no por ello con menor importancia, estudian la geología del parque, como el proyecto Euromargins financiado por la UE, el movimiento de las aves migratorias o las plantas en peligro de extinción. También se hacen muestreos de especies como la Aquilegia discolor o se recogen garrapatas en el marco de un proyecto de la Universidad de Oviedo. Asimismo está en estudio la rana bermeja, la trucha e insectos como xilófagos y fitófagos capturados para la Junta de Castilla y León.