Diario de León

| Reportaje | Rentabilidad social y económica al volante |

Conductores más eficientes Cómo lograr hasta un 30% de ahorro

El Eren organiza cursos teóricos y prácticos para ahorrar carburante y reducir la contaminación y los riesgos en la carretera tanto en turismos como en transporte profesional

Hasta un 30% reducen su consumo algunos alumnos tras el curso

Hasta un 30% reducen su consumo algunos alumnos tras el curso

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Conducir de forma relajada y eficiente ayuda de manera sensible al medio ambiente. Si no lo hace por el medio ambiente, tenga en cuenta que reduce el estrés. Si este argumento tampoco le convence, hágalo al menos por dinero. Las técnicas de conducción eficiente de turismos reducen el consumo de combustible alrededor de un 25%, y alargan la vida de los componentes del vehículo. No se trata de conducir mejor ni peor, sino diferente; de conocer los fundamentos técnicos que influyen en el consumo y de poner en práctica nuevos hábitos que ahorran carburante, reducen la contaminación ambiental, disminuyen los riesgos en la carretera y proporcionan un mayor confort de conducción. ¿Nada de eso le convence? Un centenar de conductores acaban de recibir en León estos cursos de eficiencia al volante, a través de la iniciativa que desarrolla el Ente Regional de la Energía dentro de la Estrategia de Eficiencia Energética de España. Una iniciativa que ha tenido ya como alumnos a más de 800 conductores de la comunidad, y también a profesionales del transporte. Se trata de cursos en los que la teoría se combina con la práctica, y el alumno puede comprobar en una tarde cómo la fórmula de conducción propuesta cumple todas las ventajas comprometidas. Una serie de estos cursos se celebraron en la propia sede del Eren, con lo que las clases prácticas tuvieron como circuito de pruebas el área de Eras de Renueva, a media tarde: un recorrido en el que un conductor puede practicar con todas las dificultades que se plantean en el día a día al volante. En una primera prueba, el alumno hace un recorrido con su propio estilo de conducción. Algo más de nueve litros cada cien kilómetros es el consumo resultado de una conducción en la que se emplean doce minutos y no pocos acelerones y frenadas para intentar sortear con la mayor rapidez posible los no pocos obstáculos que se plantean. En el recorrido se emplean doce minutos. Después de atender a los conceptos teóricos y los consejos de los monitores, con Bernardo Hernández al frente, de la Confederación Nacional de Autoescuelas, el alumno repite el mismo recorrido siguiendo las indicaciones del experto. El resultado, pese a que el tráfico es ahora más complicado: un gasto de poco más de seis litros cada cien kilómetros, y trece minutos empleados en cubrir el trayecto. Un ahorro del 30% en el consumo, y una conducción efectivamente más relajada, en la que el único obstáculo difícil realmente de vencer es el «pique» al ver que otros conductores menos eficientes, intentan sortear con métodos más o menos ortodoxos al vehículo prudente y relajado. Todo porque la conducción eficiente exige mantener una distancia de seguridad superior a la habitual, para manejarse con previsión y anticipación; y una velocidad constante para evitar acelerones que incrementan el consumo y frenazos que acaban con la inercia que el nuevo conductor debe tener en cuenta para aprovechar al máximo el impulso que lleva el coche a un consumo cero. Por lo demás, las reglas son sencillas: cuanto más larga sea la marcha con la que se circula, por encima de un mínimo de revoluciones, menor será el consumo de carburante; y además a mayor cilindrada mayor impacto en el consumo. ¿En quinta por una vía abarrotada, sin superar la velocidad media de los vehículos vecinos? Es posible, aunque todos los alumnos apostaban por un recorrido en el que el coche calado fuera el protagonista. No ocurrió ni una vez. Dejar ir el coche sin acelerar (con la marcha metida) cuando los de adelante frenan o el semáforo se pone en rojo, frenar con el motor, aguantar la marcha más larga cuanto sea posible, evitar parar y arrancar desde primera,... Ni siquiera es cuestión de habilidad, sólo de costumbre. Y la diferencia es mucha. Lo nota el medio ambiente, pero también el bolsillo. Y el humor al volante. Optimizar los recursos del vehículo y dominar la conducción eficiente, sólo requiere tener en cuenta unas claves básicas: 1 Criterios básicos Circular en la marcha más larga posible, y a bajas revoluciones; mantener la velocidad lo más uniforme posible; cambiar de marcha para acelerar entre 2.000 y 2.500 revoluciones en gasolina y entre 1.500 y 2.000 en diesel; reducir de marcha lo más tarde posible en la desaceleración y recordar que mientras no se pisa el acelerador y se mantiene la marcha engranada, a más de 20 kilómetros por hora, el consumo es nulo. 2 Arranque del motor Arrancar sin acelerar, los motores modernos están preparados para ajustar las condiciones necesarias. Si el coche es de gasolina, inicie la marcha inmediatamente; si es diesel, espere unos segundos. Y no arranque hasta que todo el mundo esté en el coche. 3 Elección de marcha Meter la segunda a los dos segundos de arrancar, o seis metros; la tercera a partir de los 30 kilómetros por hora; la cuarta a partir de los 40 kilómetros por hora y la quinta a partir de los 50. En la desaceleración, cambiar lo más tarde posible, haciendo pequeñas correcciones con el freno y levantando el pie del acelerador. Inmediatamente después de cambiar a una marcha superior pisar rápidamente el acelerador hasta el punto necesario para alcanzar la velocidad deseada. Se aconseja cambiar a la quinta marcha por encima de los 50 kilómetros en vehículos de pequeña y mediana cilindrada y a partir de 60 kilómetros en los de gran cilindrada. 4 El freno motor Para decelerar poner el pie en el freno para realizar pequeñas correcciones, pero dejar el «freno motor», al vehículo rodar por su propia inercia con una marcha metida y sin acelerar. La resistencia del motor a girar actúa como freno, provocando una reducción progresiva de la velocidad del vehículo.

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