En el cadáver de la víctima se hallaron hasta once heridas
Las calificaciones provisionales describen la brutalidad del ataque que sufrió la joven, cuya cara quedó totalmente desfigurada
Los hechos que se juzgarán a partir de hoy datan del 26 de agosto del 2005. Según las calificaciones provisionales del Ministerio Público, sobre las 3.24 horas de la madrugada, el acusado, con antecedentes penales por robo con violencia y lesiones, telefoneó a la víctima y concertó una cita con ella. Tras una segunda llamada de la joven, para concretar el punto de reunión, acordaron verse en las inmediaciones del cine Gullón, donde se encontraron sobre las 4.00 de la mañana. En el mismo vehículo viajaba un amigo del procesado, al que el imputado ordenó bajarse y esperar en un pub, tomando una copa. La muchacha se fue con el acusado en el coche, hasta las afueras de la ciudad. Motivos desconocidos Allí, sin que hayan trascendido los motivos, se inició una fortísima discusión, en el transcurso de la cual, siempre según la versión del fiscal, el supuesto autor de los hechos agredió con las manos y con los pies a la víctima, que también fue golpeada con una barra de futbolín que tenía el procesado en el maletero del coche. Por efecto de las agresiones, la adolescente falleció, tras sufrir hasta once heridas que le desfiguraron la cara, incluyendo la explosión del ojo izquierdo y la pérdida de masa encefálica y una abundante hemorragia, pese a que trató de defenderse, llegando a arañar al acusado en las manos. La joven falleció casi en el acto, a la vista de la gravedad de las heridas. Tras la agresión, el procesado huyó de la zona a pie, al haber perdido en la pelea las llaves del coche. En el pub en el que había ordenado a su amigo que esperase, le contó lo sucedido y le mostró las manos ensangrentadas: «Creo que la he matado, para que veas de lo que soy capaz», según sostiene el fiscal. Pidió ayuda a su padre Posteriormente, pidió el teléfono móvil a un tercer amigo y llamó a su padre, para que acudiese a ayudarle a recuperar las llaves del coche con una linterna. Tras encontrarlas, el sospechoso tiró en un contenedor de Astorga la camiseta que vestía y ya en las inmediaciones de su domicilio, y quemó el resto de la ropa.