Ficción aérea para afrontar emergencias
La Operación Vencejo moviliza a cerca de 250 personas y múltiples medios y servicios en el simulacro de rescate tras el siniestro de un bimotor en una maniobra de despegue

Los equipos de rescate ayudan a los heridos a abandonar la pista
La fuerte humareda en la pista activa todas las alarmas. Un avión arde en llamas tras iniciar minutos antes la maniobra de despegue. Se tra de un turbohélice bimotor con 42 pasajeros a bordo y cuatro tripulantes. La aeronave pertenece a la compañía Vencejo Air Lines y realizaba el vuelo TT-123. La torre de control es la encargada de alertar al servicio contra incendios del propio aeropuerto, de forma inmediata contacta también cono los efectivos de seguridad y sanidad del aeródromo. Ya con la alarma general activada comienza la «Operación Vencejo». El primer paso se centra en sofocar el incendio para evitar que el humo y las llamas acaben con la vida de los posibles supervivientes. Llegan las ambulancias. La segunda fase conlleva la recuperación de los supervivientes y la valoración médica de la situación del pasaje después del siniestro. Acordonada la zona y acotados los accesos, el personal sanitario se encarga de clasificar a los heridos. Unas banderidas de distintos colores indican el estado de cada uno de los viajeros del avión siniestrado. En el centro médico avanzado instalado por el Sacyl se realiza el segundo triage a los accidentados. Los ilesos son trasladados a un área específica, mientras en la terminal del aeropuerto, en la zona de atención de familiares, la ayuda de los psicólogos para afrontar este momento de tensión e incertidumbre resulta fundamental. Helicópteros de la Guardia Civil y el Sacyl se llevan a los hospitales a los heridos determinados por los facultativos y las ambulancias comienzan también a trasladar a accidentados. Un juez debe presenciar y autorizar el levantamiento de los cadáveres y las pruebas que determinarán la causa del siniestro aéreo. Todos los objetos y pertenencias de los viajeros son recogidos para custodiarlos. Una hora y diez minutos después del accidente el coronel jefe de la base aérea de La Virgen del Camino, Pablo Gómez Rojo, facilita el escalofriante balance de víctimas del siniestro, tras seguir el operativo desde el puesto de mando establecido para coordinar el operativo: ocho muertos, cinco heridos muy graves, siete graves, diez leves y dieciséis ilesos. Como causa del siniestro apunta un fallo en el motor derecho del bimotor a la hora del despegue. Este hecho provocó la pérdida de control del aparato por parte del piloto y el impacto de la aeronave con la pista. La fuerte colisión hizo que el avión fuera deslizándose y acabara en la zona de tierra, entre la cabezera 23 y la calle de rodaje. El director del aeropuerto, Rafael Escobar, explica qué ha ocurrido en la sala de atención a los familiares de la terminal civil. Cuenta que reciben apoyo psicológico e información puntual del estado de sus seres queridos y el destino. Alrededor de 250 personas han participado en las tareas de rescate, en un accidente que afortunadamente sólo fue un simulacro.