La víctima no quiere dinero
La sentencia considera como principal prueba «la declaración de la víctima, debiendo tenerse en cuenta las particularidades que caracterizan la comisión de los delitos contra la libertad sexual y concretamente en este caso el uso por el acusado de intimidación para lograr su ilícito propósito, y no de violencia, así como el hecho de que la víctima ejerciese la prostitución, extremos relevantes a la hora de evaluar la carga probatoria». La víctima rechazó su derecho a ser indemnizada por los hechos.