| Reportaje | Medalla al Mérito en el Trabajo |
De profesión, trabajador
Rodeado de sus clientes, políticos, amigos y familia, «Julián, el peluquero» recibió el reconocimiento a una trayectoria marcada por la constancia en el trato humano

Julián Alonso Velasco, durante su discurso de agradecimiento
Julián Alonso Velasco, más conocido como Julián, el peluquero , recibió ayer de manos de la secretaria de Estado de Servicio Sociales, Familia y Discapacidad, Amparo Valcarce, y rodeado de numerosas autoridades, muchos de ellos habituales a las tijeras de Julián como Miguel Martínez, Francisco Fernández o Ángel Villalba, la Medalla al Mérito en el Trabajo, en su categoría de plata, concedida el pasado 18 de diciembre por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Por las sillas de su peluquería en Padre Isla han pasado numerosas personalidades, pudiendo presumir de haber cortado el pelo a Zapatero y a Rajoy. El primero, cliente habitual, antes de su traslado a la capital, al que le une una cercana amistad: «Una persona totalmente asequible con el que entablé diálogos de todo tipo»; y el segundo, cuando era estudiante en Los Maristas, del que recuerda niño «muy tímido, discreto, con los ojos muy grandes». Sin embargo, prefiere destacar las numerosas personas que han pasado por su peluquería, conocidos y desconocidos, y de ofrecerles un trato personal y cercano porque «la peluquería es algo más que cortar el pelo». Por ello, el alcalde de León, Francisco Fernández, definió la peluquería de Julián como un parlamento, donde se puede hablar «con total de libertad sin que nadie se escandalice de sexualidad, religión, política, cultura y música». El regidor del Ayuntamiento de León recordó la época de la posguerra en España: «Unos momentos muy difíciles en los que los niños como Julián no entendían, por aquel entonces, por qué tenían que irse de sus casas e ir a buscarse la vida con su familia ante la incomprensión de mucha gente». En esta línea, Amparo Valcarce, durante su intervención, repasó la trayectoria profesional y humana de Julián Alonso, destacando su «conciencia social», patente en sus inicios en el oficio en el asilo de ancianos y que ha sabido mantener a lo largo de su vida. Prueba de ello son sus constantes viajes a países del Tercer Mundo donde «más cosas se pueden ver y más cosas se pueden aprender», confesó el galardonado. Los comienzos del que hoy es Julián, el peluquero se remontan a su infancia, en la que con siete años, al salir de las Escuelas Nacionales de Julio del Campo, se iba a ganar las propinas a la barbería de su padre, fundada en 1949, a «abrir la puerta a los clientes, cepillarles y ponerles la chaqueta y muchas gracias, si daban bien y si no, nada», confesaba. Ayer, en el día de su 64 cumpleaños, revelaba su secreto: «La constancia, la perseverancia, la fuerza de voluntad, el trabajo continuo, no bajar nunca la guardia y estar siempre al día», reveló el homenajeado. Y al ser preguntado por la cercanía de la jubilación, respondió: «Vivo el día a día, a largo plazo no me planteo nada en la vida».