El viento tira un cristal desde un sexto piso sin causar heridos

La policía acordonó la zona, mientras un trabajador de Urbaser limpiaba los cascotes
El cristal de una de las ventanas, que estaba abierta, del número uno de la calle Gil y Carrasco cayó ayer hasta el suelo desde una altura de casi veinte metros como consecuencia del golpeo en la luna del fuerte viento. Los hechos ocurrieron a la una y media de la tarde en una de las vías más transitadas del centro, aunque, por suerte, no hubo que lamentar ningún daño personal, pero sí materiales, los producidos en la cornisa del Banco Popular que está justo debajo de la casa. La Policía Local y los Bomberos tuvieron que intervenir para acordonar y limpiar de cascotes la acera, los primeros, y para comprobar que no existía ningún peligro para los viandantes, los segundos. A pesar de que el vendaval arreció con fuerza ayer en la capital no se produjeron incidentes mayores al mencionado y los bomberos no tuvieron en toda la jornada que realizar ninguna salida por este asunto. El esquí a expensas del viento Peor lo tuvieron las estaciones de Leitariegos y San Isidro, que ayer permanecieron cerradas por las fuertes rachas de viento. Meteorología no prevé que el temporal remita hoy y, si las condiciones climatológicas no mejoran, los complejos invernales no podrán abrir sus pistas; una jornada, la de hoy, para la que se esperan nevadas por encima de los 1.600 metros. Por otro lado, dos aviones que tenían como destino el aeropuerto de Asturias tuvieron que aterrizar, finalmente, en los aeródromos de León y de Valladolid debido al mal tiempo.