Una ruptura mal aceptada
La sentencia emitida en León describe que la víctima se negó a continuar la relación sentimental de tres años que mantenía con el que fue su último novio, que no acató la decisión pacificamente
En la sentencia que se dictó en la Audiencia Provincial de León, tras la decisión del jurado popular de declarar culpable al entonces imputado, el apartado de hechos probados recoge que el condenado venía manteniendo una, relación sentimental y sexual continuada, desde septiembre de 2001 hasta agosto de 2004, durante la cual surgieron desavenencias en que se mostraron manifestaciones verbales de amenazas y tuvieron lugar concretos actos de violencia del ahora reo hacia la víctima que se plasmaron en denuncias y actuaciones judiciales interpuestas por la segunda que determinó el acuerdo adoptado por el Juzgado de Instrucción 2 de León en que en el año 2003 se dictara una orden de alejamiento. Ello llevó a ésta a romper la relación sentimental y de convivencia a quien se lo hizo saber. Dicha ruptura no fue aceptada pacíficamente por el varón quien tras llamar retiradamente por teléfono a la mujer, la vigila, lo que provocaba miedo y desconfianza a la misma,. Así, la convenció en los primeros días de septiembre de 2004 de que acudiera a su domicilio en El Ferral del Bernesga para que recogiera unos objetos de su propiedad pues caso contrario los arrojaría a la basura. Una vez que ella acudió a la cita y se encontraron ambos solos en el domicilio intentó convencerla para la reanudación de la convivencia y relación a la que la víctima manifestó su oposición. Lesiones con arma blanca «Seguidamente, y encontrándose ambos solos en el domicilio de él y ante la negativa de ella a reiniciar la relación convivencial, el condenado procede a causarla lesiones con un objeto similar a un arma blanca consistentes en heridas en cuello, herida en hombro derecho, herida a nivel de región escapular izquierda y de 6 centímetros en la columna vertebral así como heridas en la región mamaria y en la parte derecha del tórax, y seguidamente un golpe con un objeto cilíndrico en la región occipital izquierda detrás de la oreja produciéndole una herida de cinco centímetros de longitud que sangró abundantemente, siendo asimismo tras la ejecución de tal concreta actuación cuando encontrándose la víctima en situación de menoscabo físico por consecuencia de su resultado agresor de minoría corporal y consecuente disminución opositora cuando con intención evidente de acabar con su vida la agarró fuertemente por el cuello realizando movimientos bruscos en todas las direcciones lo que generó la fractura de atlas y primera vértebra cervical y consecuente fallecimiento de la mujer». El condenado efectuó con posterioridad actos de fregado y raspado en el suelo y paredes que se había manchado de la sangre de Ana María , cuyo cuerpo introdujo en el vehículo propiedad de la misma y lo condujo hasta el Paseo de Salamanca de la ciudad de León donde fue descubierto el día 16 septiembre de 2004 en avanzado estado de descomposición.