La planta elabora cinco productos, y presentará este año otros seis, que vende ya en diez países
León Farma consigue el permiso para acceder al mercado de EE.UU.

Los directivos de Chemo explicaron ayer en León las perspectivas que se abren con la nueva licencia
León Farma acaba de conseguir el visto bueno de las autoridades sanitarias estadounidenses para vender sus productos hormonales femeninos en aquel país, lo que le abre un amplio mercado, ya que el consumo norteamericano supone la mitad del volumen de ventas de medicamentos a nivel mundial. Así lo explicó ayer en León Leandro Sigman, director general de Chemo, la multinacional química a la que pertenece la planta leonesa; que se felicitó además de haber conseguido la autorización de la Food and Drug Administration (FDA) «sin ninguna recomendación de mejora», algo que según el directivo es difícil, especialmente en el campo de la medicación hormonal. Actualmente León Farma, que se inauguró en octubre del 2006, elabora cinco líneas de productos hormonales femeninos, que podrán ser vendidos a partir de ahora en Estados Unidos. Además, está prevista la presentación de otros seis productos de este tipo a lo largo de este año. Sigman recordó que la autorización de la FDA es el «aval de calidad de mayor reconocimiento internacional en el sector farmacéutico, imprescindible para exportar a Estados Unidos pero también una garantía que permite entrar en cualquier mercado del mundo». Una circunstancia que «amplía considerablemente las posibilidades de negocio de la fábrica leonesa», explica. Leandro Sigman recordó que la materia prima para la elaboración de los compuestos que se fabrican en León procede de la planta italiana de la multinacional, y que en la planta del polígono de Villaquilambre se realiza todo el proceso, hasta el envasado y salida al mercado. La planta leonesa tiene una capacidad de producción de 220 millones de comprimidos al año, un volumen que todavía no se ha alcanzado, aunque desde esta fábrica se abastece ya el mercado de diez países distintos. Plantilla entusiasta Leandro Sigman valora «muy positivamente» la evolución de la planta en su poco más de un año de vida. «Y buena prueba de ello es la evolución de la plantilla. Cuando inauguramos la planta nos pusimos como objetivo alcanzar los 40 trabajadores, ahora somos ya más de 80». Una plantilla que, si se consolidan las expectativas que se abren ahora con el mercado norteamericano, tiene muchas posibilidades de seguir creciendo en los próximos años. Se trata además de un plantilla muy joven, ya que la mayoría tienen menos de 35 años y muchos de ellos son mujeres. Leandro Sigman destaca que el éxito conseguido con la inspección de la FDA se debe en gran medida al «entusiasmo de estos trabajadores. Hemos tenido a muchos becarios procedentes de la Universidad de León. Aquí no hay estudios de farmacia ni de química, pero hemos cogido personal de carreras cercanas, como de Biológicas, y los hemos formado para trabajar en esta planta. Es gente que desde el principio ha estado muy comprometida con el proyecto, a ellos se debe gran parte de su éxito y este es el camino que pensamos seguir».