Los efectos crónicos sobre la salud son «muy improbables»
El experto de la Junta considera como «muy improbables» los efectos crónicos sobre los consumidores del agua en aquellas poblaciones donde se ha detectado arsénico, al igual que en el caso de los efectos subcrónicos, que de todas formas no podrían determinarse al menos en un horizonte de veinte años. En este sentido, el representante de la Agencia de Protección de la Salud dijo que en realidad la población bebe «poca agua del abastecimiento» y que para encontrar efectos graves sobre la salud tendría que ser fruto de un consumo muy prolongado en el tiempo y con índices elevados de arsénico. «En cualquier caso estamos hablando de que en Castilla y León el consumo en los pueblos con problemas ha sido sólo pocos meses o pocos años». Tras este mensaje, Estrada Vélez invitó a ser razonables ante lo que él calificó como «una situación de auténtica esquizofrenia de salud». En su conferencia explicó, además, que el origen de la presencia del arsénico en el agua de León, al igual que en la del resto de la comunidad en los casos detectados, es geológico. Descarta así cualquier influencia en este problema de efectos de la contaminación industrial o los plaguicidas. Los grandes y profundos sondeos en busca de agua despiertan el arsénico durmiente, también influyen la sobre explotación de los regadíos y el hecho de que el agua extraída de la tierra sea mayor de la que se recarga.