Diario de León

| Reportaje | Palabras que son armas |

Del «me das asco» al plante

Los concejales de Civiqus abandonaron el salón de plenos al grito de «esto es una vergüenza», tras un estallido verbal del alcalde en respuesta «a las continuas provocaciones de Hidalgo», según dijo

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P. Infiesta - villaquilambre
León

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Aunque lo han intentado, la tensión personal entre Lázaro García Bayón y Miguel Hidalgo no se ha disipado casi seis años después de los primeros encontronazos públicos. Una electricidad que ayer volvió a saltar chispas a las 10.45 horas. El portavoz de Civiqus había realizado durante casi una hora «un acalorado discurso», según él mismo lo calificó, para criticar una permuta de parcelas que permitirá culminar la remodelación de la León-Collanzo con una rotonda en el cruce de Navatejera con Villaobispo. Hidalgo acusó al equipo de Gobierno de «regalar» 27 viviendas a un promotor privado para lograr los terrenos y aseguró que hacían «panes como tortas» al adquirir «muy caro» ese suelo. Su insistencia en lo mal hecho que estaba el convenio y su alusión a «yo vengo aquí a aclarar los temas, aunque a usted (por el concejal de Urbanismo) y a su compañero de la izquierda (por el alcalde) parezca que les aburra», desató la intervención del regidor. García Bayón se dirigió al concejal de Impovi, Manuel García, para explicarle: «mira, este señor (por Hidalgo) que ahora habla de baile de cifras en esta permuta tan necesaria para construir la glorieta, y que dice que es tan caro, es el mismo que vendió suelo a 50 euros donde nosotros cobramos más de 100 euros...». -¿A qué viene éso?, es que no entiendo nada, y ¿por qué no me miras?, protestó Hidalgo. -Me das pena y mucho asco, por eso no te miro. Llevo un año aguantando que se meta con migo, con mi empresa, con la Diputación, con mis allegados... A media frase, Miguel Hidalgo se levantó diciendo «ésto no lo aguanto, usted me debe un respeto y no me puede llamar ladrón. Es una vergüenza y ya está bien». Acto seguido recogió sus papeles y salió del salón de plenos acompañado por los otros tres concejales de su grupo. Tras la sesión, explicó que su abandono del Pleno no era «por capricho», sino «porque no se puede tolerar esa actitud del alcalde. ¿Le doy asco yo o mis votantes?», indicó. Por su parte, García Bayón recordó que en el anterior Pleno Hidalgo le había espetado «que su aliciente sería acabar con migo política y personalmente, además de meterse con mi familia». La marcha de los cuatro ediles de Civiqus dejó huérfana la moción sobre Serfunle que presentaban y las alegaciones al presupuesto, que fueron desestimadas.

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