Más de 50.000 pasajeros
Para que el aeropuerto leonés disponga de las mismas armas para competir que las instalaciones aeroportuarias vecinas, los políticos y los técnicos coinciden en que se necesitaba ampliar la pista de aterrizaje y despegue (que creció hasta los 3.000 metros de longitud en dos tandas) y diseñar una terminal más amplia con servicios y zona de tiendas. Precisamente, la futura terminal que proyecta Aena, de 4.840 m 2 de planta, tendrá capacidad para 500.000 viajeros, casi el triple del número de pasajeros que utilizaron el aeropuerto el año pasado. El tráfico de usuarios en el 2007 fue de 161.705 pasajeros, un 27,7% más que el año anterior. El número de operaciones, según la memoria de Aena, ascendió a 7.328, con 341 kilos de mercancías transportados. Las previsiones de la comisión interministerial de Defensa y Transportes señalan que el aeropuerto alcanzará los 382.750 pasajeros en el 2020, con un movimiento de 12.300 aeronaves. «Para atender la demanda estimada, con los niveles de calidad y seguridad que se esperan, es necesaria la ejecución del nuevo edificio terminal, la urbanización y la plataforma de aviones», indica Aena. Desde que en 1923 aterrizara el primer vuelo en León, procedente de Burgos, muchas cosas han cambiado en el entorno del aeródromo. Las obras de la base primitiva arrancaron en el año 1921. Con la Guerra Civil llegaron los alemanes, que instalaron la legión Cóndor y facilitaron en 1937 la construcción de un ferrocarril desde Quintana de Raneros a la base aérea. Menos suerte tuvo la academia de oficiales, ya que, después de permanecer durante la década de 1939 a 1949 en León fue trasladada a Murcia. Fue sustituida en los cincuenta por la escuela de especialistas.