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De desayuno con el alcalde

El centro cívico de El Crucero albergó ayer un encuentro muy especial entre varias mujeres de etnia gitana y el regidor leonés, Francisco Fernández, que las animó a tener una vida sana

Publicado por
Sara Rodríguez - redacción
León

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Acostumbrarse a tomar un desayuno saludable fue ayer el tema de discusión en el centro cívico León Oeste, situado en el barrio leonés de El Crucero, una iniciativa enmarcada dentro de unas Jornadas de Salud en la Mujer Gitana que los diferentes Centros de Acción Social han concertado con el Ayuntamiento de León para los meses de julio y agosto. En esta ocasión, sus protagonistas - unas 12 mujeres de etnia gitana residentes en León- compartieron un desayuno con el alcalde de la capital, Francisco Fernández y la concejala de Bienestar Social, Teresa Gutiérrez. Desde las 11 y hasta casi las 12 de la mañana los asistentes disfrutaron de un nutritivo menú compuesto de fruta, zumo, leche y sanwiches variados. «Hay que acostumbras primero a las madres de la importancia de una alimentación sana para que luego eduquen así a sus hijos», comentó Bárbara Fernández, profesora de minorías étnicas en los Ceas de León. Fernández y Gutiérrez fueron los primeros en unirse al desayuno y alabaron la actividad, complementaria junto a otras tantas que se han realizado en las pasadas semanas, tales como sesiones de primeros auxilios, higiene personal o charlas informativas sobre vacunas. «Todo lo que sea formación, seas de etnia gitana o no, es fundamental, pero más incluso en este caso, porque es en las mujeres de donde parte el cambio social en su etnia», aseguró el regidor socialista. Ellas, aunque tímidas, se mostraron «muy contentas» de asistir a estas jornadas, además de sentirse «tranquilas» porque sus hijos también pasan la mañana de los viernes en el centro, en este caso en una ludoteca específicamente infantil. «En general a nuestras familias les parece bien que salgamos, que nos relacionemos», apuntó una joven gitana, quien se atrevió a calificar la situación de todas como «de mayor libertad». «Saben que el cambio social está en ellas y cada día se está notando más; ahora cada vez son más los hijos que gitanos que acceden a una educación superior», manifestó Fernández en su papel de orientadora de las mujeres. «Si dependiera de ellos, no habría cambiado nada», añadió otra de las chicas. Principales preocupaciones Entre el café y el zumo, no obstante, las mujeres quisieron tocar temas sociales que «les preocupaban», centrados especialmente en la «profunda discriminación» que sienten desde los payos. «Donde más se observa es a la hora de buscar un piso de alquiler o encontrar un trabajo», comentó una de las asistentes, con tres hijos y con apenas 400 euros al mes para sobrevivir. «Yo iba a entrar a trabajar en una óptica, y cuando hice la entrevista personal y vieron que era gitana, se echaron para atrás», dijo otra de las mujeres. «Conseguir un lugar donde vivir es todavía mucho peor, poca gente quiere alquilar una casa a gitanos, y si lo logras, al final el bloque o la zona se convierte un gueto de gitanos; no se trata de eso, nosotras queremos mezclarnos con el resto de la gente», añadió. Los prejuicios se plantean, según este colectivo, como el desencadenante de la situación. «Pagamos justos por pecadores y no es bueno generalizar, también hay payos buenos y malos», expresó una de ellas. Fernández y Gutiérrez se mostraron atentos a todas estas palabras y les animaron a «seguir impulsando el cambio». «Os mantendremos informadas de todas las ayudas que el Ayuntamiento convoque», aseguró la concejala del PSOE.

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