Dos semanas de incertidumbre e indignación

LARRY
Los veterinarios que echaron el primer ojo a las reses que cayeron abatidas hace dos semanas en el valle de Valdeón no dudaron en pronosticasr: lengua azul. Los ganaderos que veían impotentes como sus rebaños quedaban diezmados sin resmedio y solución, sentenciaron: lengua azul «que mueren por lo mismo que murieron las ovjeas en Cabrales y en Cabrales es lengua azul», precisaron. Las apreciaciones posteriores sobre si los brotes se deben a un mal estado en las vacunas no acabn de convencer a los propietarios de las reses, que cada día que pasan restan alguna cabeza de los rebaños. «Dicen que fue la vacuna, pero antes de vacunar ya había ovejas muertas con los mismos síntomas» VÍCTOR MANUEL SÁNCHEZ Pedáneo de Caín