| Reportaje | Un día en autobús |
Grandes dosis de paciencia
Impuntualidad, vehículos viejos y no adaptados para sillas de ruedas o de bebés son algunas de las carencias del servicio que denuncian los usuarios que cada día utilizan el transporte público
san andrés
Subirse a un autobús en San Andrés implica grandes dosis de paciencia más aún si la persona que quiere utilizar el transporte público es un discapacitado o una madre con su bebé. La antigüedad de algunos vehículos como el que ayer recorrió San Andrés o la falta de puntualidad son sólo algunos de los aspectos que levantan las quejas de los usuarios, más de un millón al año, y que reflejan en forma de boletines al 010 que van a parar al Ayuntamiento. Exigen mejoras en el servicio «que para eso pagamos» y vehículos «que den sensación de seguridad». Afirman que a algunos «hasta les faltan algunas luces». No entienden porqué al tercer municipio de la provincia «llegan siempre los peores». Un detalle, lo de los indicadores luminosos es una entelequia. Aquí la línea se mira detrás de la luna delantera.
La situación se vuelve más complicada para los usuarios del CRE de minusválidos que se ven obligados a realizar un trayecto más largo en su silla de ruedas para coger un autobús adaptado. Una paradoja si se tiene en cuenta que en San Andrés está ubicado este centro de referencia estatal para discapacitados. Siguiente parada. Intenta subir una mujer con un carrito de bebé. Finalmente decide no hacerlo ya que el autobús tampoco está adaptado. Es la historia de un día en autobús que concluye con la idea de que, aunque quieren que lo aparquemos, lo mejor es ir en coche.