| Reportaje | A un alumno ejemplar |
El conocimiento, el mejor aval
Pedro Fernández Cavero, leonés de 19 años, recibe de manos de la ministra Mercedes Cabrera, el Premio Nacional de Bachillerato correspondiente al curso 2006-2007

Mercedes Cabrera y Pedro Fernández Cavero, en el centro, posan en el Ministerio de Educación
león
Sólo tiene 19 años, pero el leonés Pedro Fernández Cavero presenta a su corta edad un aval impreso de valores por su excelente rendimiento académico. Obtuvo en segundo de Bachillerato una nota media de 9,7, un punto por encima del corte que marca el reglamento para optar a uno de los 18 premios extraordinarios que la Junta da a los mejores alumnos de la comunidad.
Sólo de la provincia se presentaron a este certamen cien personas y él quedó primero, lo que le abrió las puertas del Premio Nacional de Bachillerato correspondiente al curso 2006-2007. Casi doscientos aspirantes de toda España y únicamente quince galardones. Superó con éxito los dos ejercicios el 24 de abril del año pasado. Primero, la prueba de Lengua Castellana y Literatura e Historia y, después, una de su especialidad.
La nota final no la sabe «porque es secreta», pero entre todos los candidatos él volvió a destacar. Esta vez quedó el décimo.
Por eso, él y otros catorce compañeros, tres de Castilla y León, acudieron ayer a Madrid hasta el Ministerio de Educación, Política Social y Deporte, donde Mercedes Cabrera les rindió homenaje en nombre de la comunidad educativa. Todos recibieron un diploma que, junto a una dotación económica de 1.200 euros, hace justicia el esfuerzo.
Ahora Pedro Fernández Cavero labra su futuro en las aulas de la Facultad de Derecho de la ULE. Estudia segundo curso y aún no tiene muy claro hacia dónde caminará cuando termine la licenciatura, aunque quiere opositar y, «si es posible», no desvincularse de la universidad. Sabe que es difícil, pero su trayectoria lo respalda.
No siempre fue tan buen estudiante. Empezó a despuntar «en quinto o sexto de primaria, en el colegio Agustinas, cuando coincidí con algún profesor que me metió en vereda», explica, al tiempo que deja escapar una sonrisa al otro lado del teléfono.
Su formación absorbe la mayor parte de su tiempo. El que le sobra, no mucho, lo ocupa en nadar, leer y en ir a la montaña. Siempre que puede acude a San Martín de Torres, el pueblo de su padre, para empaparse de la naturaleza y disfrutar de los silencios. Así, asegura, logra relajarse.
También a la FP
Pedro Fernández Cavero no ha sido el único alumno embajador de León en Madrid. María Cristina Rafael Neira, estudiante del Instituto de Enseñanza Secundaria de Fuentesnuevas (Ponferrada), también recibió ayer de manos de la ministra el Premio Nacional de Formación Profesional. Es titulada en el grado superior de Industrias Alimentarias con una nota media de 9,6. Igualmente obtiene un cheque con 1.200 euros.