Diario de León

| Reportaje | Penas íntegras para los agresores |

«Que siga portándose bien en la cárcel»

Cristina Fanjul intenta normalizar su vida y tiene entre sus planes ser madre. Pero los incidentes penales de su agresor alteran su calma cada poco. «Siempre vuelve»

La joven asturiana Cristina Fanjul y su padre, Aquilino, ayer durante su visita a León

La joven asturiana Cristina Fanjul y su padre, Aquilino, ayer durante su visita a León

Publicado por
María Jesús Muñiz
León

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La sonrisa abierta de Cristina es un ejemplo de coraje, empuje y capacidad de recuperación. La imagen de la fuerza de reinventarse, de aprender a vivir con su nueva circunstancia, de ilusión por la historia que acaba de comenzar con su marido, Javier. Una sonrisa que mira hacia adelante, pero que no olvida lo que tiene detrás.

No lo olvida porque son muchos los casos, no sólo el suyo, por los que lucha. Y a mayores, los incidentes penales de su agresor acaban devolviéndoselo cada poco. «Intento normalizar mi vida, pero la sensación de calma dura poco. Cada dos años como mucho, hay una novedad. Vuelve, siempre vuelve; y yo siempre tengo la vida en vilo».

Así desde el 6 de febrero del 2000, cuando Fernando Sanz, militar destinado en El Ferral, intentó agredirla sexualmente en Avilés y al no lograrlo la golpeó brutalmente hasta partirle la mandíbula, la nariz y varios dientes. Luego le sacó los ojos con sus manos, y la llevó hasta las vías del tren para simular un accidente. A él le condenaron a 25 años de cárcel por los delitos probados de intento de agresión sexual y asesinato en grado de tentativa; a ella le quedó una vida sin luz que ha recompuesto con enorme coraje.

Cristina, que entonces tenía 17 años, tuvo que renunciar a su profesión de peluquera y aprender a leer en braille; pero no renunció a la vida, a salir, ni a seguir bailando en su grupo de danzas regionales de siempre. Hoy tiene entre sus planes de futuro ser madre. «Con calma», ríe, ante las bromas de los miembros del Colectivo X Cristina, un numeroso grupo de personas que desde el primer momento arropan y apoyan a la joven y su familia.

El colectivo presentó ayer en León la recogida de firmas (40.612 hasta el pasado lunes, aunque se pueden sumar más hasta el jueves) que el viernes entregarán al juez de vigilancia penitenciaria de León. Firmas bajo el lema «¡Que no salga!» Reclaman que el agresor de Cristina, como todos los implicados en delitos de género y sexuales, cumplan sus condenas íntegras.

Fernando Sanz ha cumplido en la prisión de Mansilla de Las Mulas un tercio de su condena, y ahora su abogado pretende obtener permisos de salida amparándose en su buen comportamiento. Ya durante el juicio solicitó la libertad condicional del joven por considerar que no había alarma social; y hace tres años se solicitó al Consejo de Ministros el indulto para él por buena conducta en la cárcel. En ambos casos el colectivo se movilizó para exigir que permanezca en prisión los 25 años que le corresponden; y lo mismo están haciendo ahora. «Que siga portándose bien en la cárcel», reclaman.

Cristina recuerda que casi todos los agresores de este tipo acaban reincidiendo. «Ayer fui yo, hoy puede ser otra. Tenemos que concienciarnos de que este tipo de agresores reincide, hay muchos casos que lo demuestran, como en de las dos jóvenes leonesas asesinadas en Barcelona por un condenado que estaba de permiso».

Javier Rubio, marido de Cristina, coincide a la hora de asegurar que la crueldad de los ataques como el sufrido por su mujer tiene componentes difíciles de controlar. «En el juicio dijeron que iba borracho y drogado, aunque los testigos aseguraron que no era verdad. Pero a mi, si estoy a tope de alcohol, me da por vomitar, no por asesinar».

Cristina y el colectivo formado a su alrededor exigen también mayor empeño a la hora de investigar los crímenes relacionados con la violencia de género. El viernes se manifestaron con otras agrupaciones en La Felguera en protesta por la falta de resolución en los casos de asesinato de Sheila Barrero, Patricia Fernández y Margarita Piloñeta; bajo el lema «La lista es demasiado larga».

Las víctimas critican en primer lugar la situación de abandono en la que se encuentran tras las agresiones, cuando tienen que buscar incluso recursos para pagarse sus abogados. También el desprecio que tienen que padecer por parte del entorno de sus atacantes. «El abogado de Sanz se lamentaba de que le tratáramos como un terrorista. Y efectivamente, como tal lo tratamos», explica uno de los miembros del colectivo; que recuerda que en ningún momento ni el agresor ni su familia han pedido perdón o mostrado arrepentimiento por lo ocurrido. «Siguen defendiendo que es inocente, cuando todas las pruebas son claras y fueron tenidas en cuenta. Incluso cuando al día siguiente de la agresión la policía fue a detenerle a su casa, donde estaba durmiendo, al salir le dijo a su padre -˜Creo que ayer maté a alguien-™».

Ocho años después del delito, si el juez lo considera así, el agresor puede volver a la calle. La respuesta del entorno de Cristina es clara: «¡Que no salga!»

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