La inseguridad de un plan con pies de barro
Análisis | maría jesús muñiz
Si por algo se ha caracterizado el Plan del Carbón en vigor (2006-2012) es precisamente por la falta de cumplimiento de la planificación. De los acuerdos tan costosamente pactados ya bien entrado el primer año de vigencia de una programación que debería concluir la reconversión del sector y dejar a la minería del carbón preparada para afrontar su futuro sin más sobresaltos.
El Plan del Carbón, pactado entre Gobierno, empresarios y sindicatos, lo deja todo atado y bien atado. Las múltiples comisiones y reuniones a todos los niveles administrativos que se mantienen desde entonces rematan los cabos que no estaban tan atados como parecía. Y al final siempre hay algún incumplimiento; una sensación de retraso permanente, una burocracia cansina y poco eficaz; una falta de seguridad jurídica en la que realmente es un mérito afrontar, como están haciendo las empresas, inversiones multimillonarias para seguir sobreviviendo en un futuro que se plantea cualquier cosa menos cierto.
Lo explicaron ayer los directivos de la Hullera Vasco Leonesa a una nutrida representación de políticos socialistas, de todas las administraciones. El lastre de las ayudas al funcionamiento se incumple apenas se pacta: parece imposible que las empresas cobren a tiempo el dinero que les corresponde, con el consiguiente gasto financiero. Las inversiones son multimillonarias y a largo plazo, con la correspondiente carga financiera. El Gobierno incumple lo firmado al no exigir a las eléctricas que compren el cupo de carbón pactado, y son las mineras las que (de momento) pierden la diferencia.
Pero desde la Hullera se recordó ayer uno de los episodios más amargos (y sin resolver) de los últimos años para las compañías del carbón. Los cambiantes criterios de liquidación de las ayudas al funcionamiento han tenido en un brete las cuentas de las empresas. La propia Hullera tuvo que provisionar contra los resultados del 2008 cerca de ocho millones de euros para hacer frente al reintegro solicitado por las ayudas del 2006.
Así, difícilmente se pueden hacer planes.