Reportaje | óscar r. ventana
Una urgencia de 90 semanas
El recurrente asunto de la fusión de las cajas de ahorro de la autonomía mantiene la idea inicial del «músculo financiero» pero pocas más alternativas posteriores

Fachada del Edificio Botines, sede social de Caja España en León.
Ayer se cumplireron noventa semanas desde que el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, urgió a las cajas de Castilla y León a convertir el ahorro de los ciudadanos en un «músculo financiero» potente que, ahora, casi dos años después sigue sin forma y debilitado por la crisis.
Cuando se les pregunta por el ya casi familiar tema cajas , todos los portavoces autorizados en esta materia remiten ahora al inminente mes de septiembre para conocer las que ellos denominan «buenas noticias» sobre el futuro modelo financiero de la Comunidad.
«En septiembre empezaremos a tener muy buenas noticias», dijo en su última comparecencia, antes de irse de vacaciones, el portavoz de la Junta, José Antonio de Santiago-Juárez, casi las mismas palabras que utiliza el líder de los socialistas de Castilla y León, Óscar López, cada vez que se le pregunta últimamente por este asunto.
Gobierno y oposición mantienen una casi férrea unidad en torno a este asunto, pero también se ha apuntado a esta predicción el presidente de una de las entidades protagonistas, Caja España, Santos Llamas, quien augura que «septiembre será un buen mes» para conocer en qué quedan las prospecciones de mercado que están haciendo junto a Caja Duero para analizar la viabilidad de su unión de fuerzas.
Una invitación. Lo que empezó el 28 de noviembre de 2007 como una invitación del presidente autonómico a las cajas de ahorros de la comunidad para que cultivaran el «músculo financiero» se ha convertido en los últimos meses en casi un empujón, no tanto del poder político, sino del propio mercado financiero.
«O nos movemos o nos mueven», ha acuñado Herrera en estos meses de espera para referirse a que «el mayor riesgo para el futuro de las cajas es el inmovilismo», según sus propias palabras.
El copyright del «músculo financiero» data sin embargo del año 2000, cuando el antecesor de Herrera, Juan José Lucas, ya predicaba en la meseta demandando: «Las cajas tienen que tener más capacidad financiera y menos individualismo, me gustaría construir un músculo financiero fuerte en manos también de los poderes públicos».
Nadie sabe aún en qué acabará esta historia porque las nueve provincias han parecido pesar más que la comunidad -como recordaba hace años el eslogan de la Junta-.
En el PP y en el PSOE han crujido las estructuras cuando se ha analizado desde el punto de vista autonómico el mapa de las cajas de ahorro en Castilla y León: sobre todo León, Salamanca, Ávila y Valladolid han protagonizado enfrentamientos interprovinciales que han tenido que ser convenientemente aplacados por los mandamases de cada partido.
Cuando el 6 de noviembre de 2008 Herrera y López comparecieron ante la prensa para exhibir su acuerdo en esta materia parecía que el final estaba próximo, pero los rectores de las cajas pronto enfriaron las expectativas al invocar su autonomía.