Reportaje | A. Domingo
La belleza de la mística
Las Misioneras Apostólicas de la Caridad editan las reflexiones manuscritas de su fundador, Ángel Riesco Carbajo, en proceso de beatificación, y su predicación

Rafael Cabo, Mercedes Moratinos y Luis Pedro Carnicero durante la presentación del libro.
Amor que configura es el título de la última obra que se ha editado sobre ángel Riesco Carbajo, obispo auxiliar de Oviedo y titular de la sede de Tudela y fundador del Instituto Secular Misioneras Apostólicas de la Caridad, con sede en La Bañeza y presencia en España y Latinoamérica.
La obra, dividida en dos partes, recoge las meditaciones personales del sacerdote, en la actualidad en proceso de beatificación, cuando era seminarista en Comillas, así como diferentes pláticas que pronunció para las misioneras y otros grupos. El libro se presentó ayer en La Bañeza de la mano de Luis Pedro Carnicero, arquitecto e investigador de la vida de Ángel Riesco, en un acto que presidió la directora general de las misioneras, Mercedes Moratinos.
Moratinos explicó a este periódico que el libro recoge «material desconocido de don ángel, incluso por las propias misioneras. Se encontraban en el archivo, aunque no se conocían en su totalidad». La directora general del instituto secular explicó que el libro se ha editado «pensando en las misioneras y en otras personas a las que puede hacer mucho bien».
Con respecto al proceso de beatificación, Moratinos señaló que se espera que la figura del fundador se declare venerable «sin tardar mucho, aunque no sabemos cuándo». En la actualidad se elabora la Positio , documento que estudiarán los cardenales miembros de la Congregación para la Causa de los Santos.
Moratinos señaló ayer que si bien La Bañeza recuerda la figura de don Ángel «por su trabajo pro La Bañeza, sus visitas a los enfermos y su catequesis, son pocos los que recuerdan y conocen su espiritualidad».
En total se han impreso 500 ejemplares del volumen, prorrogado por el obispo de Orihuela-Alicante, Rafael Palmero, que fue seminarista en Astorga cuando Riesco era sacerdote de esta diócesis.
«No relata, sino que aporta». Por su parte, el arquitecto y escritor Luis Pedro Carnicero, destacó la evolución del Riesco seminarista, de una caligrafía exquisita, que se reproduce en el libro, al que habla en las meditaciones transcritas en la segunda parte. En cualquier caso, en la mística del joven y en la oratoria del sacerdote encuentra «un regusto especial por la belleza». Para Carnicero, la mística de Ángel Riesco se caracteriza por «la búsqueda de la belleza en Dios, que es definitoria de la religión católica. Don Ángel no es un hombre de cultura, lo mama todo de su interior. Es el cristiano que entiende que la fe es su sabiduría», explicó.
Es la vida interior y la contemplación de los misterios de la fe la que hace que Riesco «no relata los pasajes del Evangelio, sino que aporte a éstos descripciones de gran belleza» surgidos de su meditación, indicó Carnicero, en declaraciones a este periódico.
Carnicero destacó además la formación ignaciana de Riesco Carbajo, reflejada en la estructura de los manuscritos de la primera parte del libro.