opinión | carta te escribo
Son turriones, ¿eh?
Querido hermano: Turriones a más no poder; ni demostrándole el error rectifican. De peregrinaciones va hoy la cosa, hermano. Nuestro concejal de Turismo, Esteban García, acaba de obsequiarme con una guía del Camino de Santiago, recién salida del horno que se intitula Guía del Camino Francés y está patrocinada por la Junta de Castilla y León. Son 230 páginas con letra tal vez demasiado apretada, buenas fotografías, bastante completa en sus capítulos de cada provincia; un cuadro de las localidades por las que discurre el Camino; bibliografía general jacobea y manca de la localista; direcciones de interés; un glosario peregrino y un útil apéndice cartográfico.
Sin embargo, hermano, vuelven a caer en los mismos errores que desde hace años vienen repitiéndose. Me circunscribo a los que he detectado en el trayecto desde Hospital de Órbigo a Foncebadón; y me extraña más la reiteración de los errores que llevan la aquiescencia y autoría de Ángel Luis Barreda, hombre que siempre ha estado preocupado por la fidelidad del Camino al que ha dedicado buena parte de su vida y su trabajo; y tiene su buena dosis de responsabilidad en ello. A él, en alguna ocasión le han sido presentadas las quejas por la asociación astorgana de Amigos del Camino con el fin de que intervenga en la eliminación de tales errores. Porque, tanto Ángel Luis como sus colaboradores en la confección de esta última guía, saben bien que el camino histórico y documentado de siglos parte de Hospital de Órbigo al ya desaparecido poblado de Calzada, cuyo hospital medieval perseveró hasta terminar la Guerra de la Independencia; que continuaba por la Fuente del Romero, en el valle de Rozas, y ascendía a la explanada y paramera de San Justo donde había una ermita, hoy desaparecida, bastante antes del actual crucero.
Pues Barreda y sus colaboradores, tergiversando la historia y haciendo caso omiso a la documentación, lanzan el camino por Villares y Santibáñez como ruta principal, cuando por el antiguo ya existe camino alternativo a la carretera, si bien hay que cruzarla un par de veces. El puente de la Moldera llegando a Astorga está ya bien demostrado, desde hace años, que nada tiene de romano; el profesor Morais, de la Universidad de León, puede explicárselo a quien le interese y publicado lo tiene.
Aseguran en esta guía que la visita a Rabanal del Camino se completa en la casa que formó parte del antiguo hospital de San Gregorio y el edificio donde estuvo alojada la majestad del rey Felipe II, la casa de las cuatro esquinas. Sí, hermano, son turriones y recalcitrantes. El hospital de San Gregorio desapareció -"su edificio-" hace años; lo conocimos cubierto de paja y de propiedad particular pues su cometido como hospital lo perdió en el siglo XIX. Y explícale a Barreda y los suyos que difícilmente aquel rey gotoso pudo alojarse en la casa citada, pues fue construida ya en el siglo XVIII por un rico arriero. Y difícil veo que el conocido concilio del Monte Irago, promovido por el rey Ramiro II, se celebrase en Foncebadón pues Gaucelmo no fundó su monasterio hasta medio siglo después de la muerte del rey Ramiro. Esperemos que en la próxima guía que edite la Junta se corrijan esos errores; aunque nos lo fiarán para largo; quizás once años.